Soledad apocalíptica
Reseñas generalesEl cine de ciencia ficción espacial es eminentemente social. Aunque pareciera hecho para enseñarnos los adelantos tecnológicos humanos posibles y la capacidad de crear conocimiento, única de la especie, está construido dentro de las ciencias sociales y sus diferentes escuelas. En cada película se incluye el análisis de las relaciones sociales de la comunidad de la nave tanto como de la sociedad terrestre en general y sus valores.
Si especificamos más, nos muestra como el vacío espacial modifica los valores que lleva la comunidad de su sociedad en la tierra, que siempre ocurre. El entorno tecnológico solo matiza y resalta, en un extraño oxímoron, la complejidad de las relaciones sociales y su dificultad en la medida en que se medían por la tecnología en entornos hostiles, de muerte pronta y con un reto por superar, para salvar el amor, mortal por supuesto.
Dentro de los clichés necesarios dentro de una película de ciencia ficción espacial encontrará alguno de sus personajes mirando al vacío espacial mientras piensa y reflexiona profundamente sobre el sentido de la vida. Ocurre para recordarnos que la filosofal pregunta del ¿Por qué estamos aquí? Se convierte en cotidiana cuando vives al borde del apocalipsis total alejado de todos los que quieres.
¿Para que la vida? ¿Para qué existimos? Son preguntas que nos machacan desde “2001 la odisea del espacio” de un tal Stanley Kubrick, pasando por “Ad Astra” de James Gray hasta “Interestellar” de los Hermanos Nolan como tres clásicos del cine de ficción espacial de Hollywood en la categoría de cine de culto. No las machacan gratuitamente. Todas lo hacen en contraposición de nuestra conducta y valores en la tierra y el director se escuda en su arte para criticar aquello que no le gusta de su sociedad. Por supuesto ocurre en todo el mundo cinematográfico.
El microclima social de la internacional “Sunshine” de Danny Boyle nos deja pensando si vale la pena salvar a la humanidad. “Moon” de Duncan Jones es la crítica directa a la avaricia del sistema capitalista y los egos detrás de las transnacionales capaces de cualquier cosa con tal de acumular poder, más que dinero, sobre la vida humana. Poder, ese es el objetivo oculto de toda la saga Aliens, cuya cuarta entrega “Prometeo” supone la avaricia del poder que nos iguale con el creador.
El cine de ciencia ficción social espacial es una crítica directa y sin ambages a la estructura socioeconómica actual de la humanidad, por supuesto en proceso de transformación hacia una sociedad mejor, cuyos altos estándares nos permitan sentirnos dignos de la inmortalidad prometida por la religión. Ese discurso filosofal, de llegar a ser dioses, es el escalón supremo de la fe humana.
En “Ad Astra” de “Sunshine” de James Gray, Roy, el protagonista, se embarca en un viaje solitario por medio sistema solar en búsqueda de Clifford, su padre, no solo para saber que pasó sino para encontrarse con la misma avaricia y pretensiones de sentirse dioses y creadores reflejada magistralmente en un “anodino” laboratorio espacial que modifica conductas en especies biológicas terrestres y fabrica virus. Al final descubre que lo que se le perdió siempre estuvo a su lado, el amor.
“Event Horizon” de Paul Anderson, “Pandorum” de Christian Alvart y la saga Aliens (Otra vez) en sus entregas de este siglo muestran el pináculo del sistema social actual signado por la necesidad de la sociedad de superar la cortedad de la vida humana. Ahora queremos ser dioses con todos los beneficios del dios: Omnipresencia, ubicuidad, infinitud y, por supuesto, inmortalidad. Para lograrlo los antagonistas proponen eliminar la última barrera humana, la ética humana ¿Quieres ser dios? Asume la ética del dios.
¿Cómo es posible que conquistemos el espacio, transformemos las condiciones del universo y no podamos ser dioses? La búsqueda espacial también es la búsqueda para romper la última barrera humana, que no encontramos en la tierra. No hemos descubierto como vencer a la muerte pero, para lograrlo, es necesario no amar, no ocuparse de algo tan insignificante como el mortal humano o cualquiera de las criaturas y su instantánea existencia, en la medida de la vida de un dios.
Por supuesto no todos podemos ser dioses.
En el cine de ciencia ficción social espacial el antagonista no es el espacio. Es el ser humano reflejado en lo peor de sus sentimientos, avaricia y egoísmo, que son el fundamento ético de la sociedad capitalista actual. La tensión de las películas se centra en sobrevivir en un espacio confinado, luchando por la vida propia hasta por sobre la de toda la humanidad y conociendo al enemigo. Uno mismo.
El cine de ciencia ficción espacial nos enseña a vivir al borde de inevitable borde del apocalipsis de la muerte. También nos enseña que no importa cuán variada fue tu vida social y tus relaciones, ya no rica ya no pobre, la muerte es un acto inevitable y solitario.


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