Avatar
Reseñas generaleshan tenido que pasar para poder volver a ver una nueva película de James Cameron. El creador de Terminator (1984) lleva reventando las taquillas mundiales desde aquel largometraje, pasando por un fenómeno cultural irrepetible como Titanic (1997) hasta llegar al final del año 2009 con la primera Avatar, entre otras cosas la película más taquillera de la historia en España con 75.806.175,06 euros de recaudación y 9.469.412 espectadores. La experiencia del 3D y la inmersión en el mundo de Pandora que casi trascendía lo cinematográfico —o quizá no tanto—. Lo que parece un misterio —o, de nuevo, quizá no tanto— es que el mismo director se haya sumergido tanto en Pandora como para no querer salir de allí: desde el estreno de la primera Avatar en 2009 se ha embarcado en la elaboración de una serie de secuelas que verán la luz los próximos años.
No es habitual que un cineasta apueste tanto por su propia valía, y ahí reside la valía de esta primera secuela, además de en su decisión de entregarlo todo a la imagen. En este sentido, Avatar: El sentido del agua repite el mismo esquema que la anterior película y, para bien o para mal, la confianza de Cameron en lo plasmado en la pantalla es plena. De momento, la respuesta masiva del público parece dar la razón a esa confianza. El tiempo nos dirá qué es lo que ha que millones de personas decidan acudir a las salas de cine en tiempos de recuperación de una pandemia mundial para acoger espectáculos visuales y sonoros como esta película o Top Gun: Maverick (Joseph Kosinski, 2022), los dos fenómenos cinematográficos del pasado año. Ambas tienen vasos comunicantes inseparables, como la apuesta en imágenes por un cine espectacular de calidad o la creación de expectativas. En su caso, Cameron ha jugado con el misterio, puesto que apenas hemos tenido información hasta pocos días antes del estreno, una baza casi erótica que desde luego ha funcionado para crear un interés claramente escópico. También hay que recalcar el mérito de resucitar el formato del 3D, desaprovechado por la gran mayoría de películas de evasión que poblaron la taquilla de 2009 a 2015, salvando a unos pocos autores [1].
Y es que el uso del 3D- que ya fascinó a Cameron en su día cuando rodó la atracción de la Universal Studios T2 3D: La batalla a través del tiempo (John Bruno, James Cameron, Stan Winston, Keith Melton, 1995). La tecnología dota a las más de tres horas de metraje de Avatar: El sentido del agua de una inmersión bastante notoria y digna de ser disfrutada en las mejores condiciones posibles. Decimos esto debido a los efectos plásticos que consigue Cameron con el uso de la profundidad de campo, el plano detalle, los potentísimos y detallados primeros planos de los Navi, o la belleza del movimiento de elementos en momentos tan sencillos como el aleteo de estas criaturas bajo el mar. Hablamos de las imágenes más impresionantes que se han visto en los últimos años en una gran pantalla.




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