¡Qué guapa soy!
PersonajesLo que me gusta de la película titulada “¡Qué guapa soy!”, es que nos recuerda que somos nuestro propio amor platónico. Estamos enamoradas de una imagen de nosotras mismas la cual no creemos poder alcanzar. Fantasía e idealización envueltas en un hilo tejido con las opiniones ajenas. Esta falsa imagen de la cual dependemos para considerarnos dignas de recibir amor, una promoción laboral, un aumento de sueldo e inclusive nuestra propia aprobación.
En algún momento de nuestras vidas rendimos el maravilloso poder de definirnos a nosotras mismas ante las mentiras de una sociedad que se lucra de nuestras inseguridades. Preferimos gastar tiempo, dinero y energía en odiarnos hasta convertirnos en la mujer ideal creyendo que nos estamos montando en un avión que nos elevara muy alto, cuando en realidad este amor platónico nos esta hundiendo como un ancla.
No podemos negar que existe el “pretty privilege” cuando nos bombardea todo el día ahora no solo en revistas, series de televisión y películas, pero también invadiendo la pantalla de nuestro celular en todas las redes sociales. Ahora cuidar de nuestra salud mental incluye navegar un océano de cuentas de mujeres las cuales a veces debemos dejar de seguir para que no alimenten nuestros monstruos marinos llamados comparación y envidia.
Es fácil dejarnos llevar por la corriente de la sociedad que nos empuja a atacar a otras mujeres porque su espejo refleja todo lo que desearíamos poseer. Esta ilusión de que siempre nos falta algo y nunca somos suficiente nos persigue como niebla en una tormenta, no solo nos quita el sentido de la dirección, sino que nos hace olvidar que no estamos a la deriva, tenemos un barco firme debajo de nuestros pies. Quizá el barco de aquella mujer tiene las astas mas largas, las velas más amplias, el timón mas pequeño, pero a nuestro barco no le falta ninguna pieza, y tarde que temprano, llegaremos a nuestro destino si seguimos nuestra propia brújula.
Renee Barrett el personaje de Amy Schumer, empieza a descubrir su propio rumbo cuando sufre un accidente que la lleva a romper con sus esquemas al empezar a verse como una supermodelo, es decir su sueño de conseguir su amor platónico se cumple. Pero este espejismo dura poco, y eventualmente se da cuenta de que logro todo lo que se propuso, no debido a la belleza física, sino que los vientos de la autoconfianza fueron los que la llevaron a puerto seguro.
La idea de un amor platónico es una idea tentadora, pero al final del día no es más que un espejismo como descubrió nuestra protagonista Renee. Es bueno tener una motivación y un ideal siempre y cuando no se nos convierta en un iceberg que bloquee el camino. Recordemos que somos merecedoras de todo aquello que tenemos el valor de desear. Esa es la base de todo, ya después vendrá el trabajo duro y el levantarse una y otra vez después de ser golpeadas por cada ola, lo importante es no dejar de remar. Renee no se rindió a pesar de las dificultades que enfrento y lo hizo como una mujer real que cometió muchos errores, entonces, a ti que versión platónica de ti misma te está impidiendo navegar hacia tus sueños?




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