Philadelphia (1993)

Reseñas generales

A comienzos de los 80 una enfermedad contagiosa y desconocida comenzó a matar gente. Los prejuicios y la ignorancia hicieron que muchos dijeran que era “una plaga divina contra los homosexuales”, el grupo con el que parecía que se ensañaba principalmente. La llamaban “la peste rosa”, pero su nombre real era Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA y, en inglés, AIDS). Cegados por el pánico ante lo desconocido muchos pensaban que el mero contacto con un enfermo de sida bastaba para contagiarse. Los padres impedían que una persona homosexual cargara a sus bebés o abrazara a sus hijos. Los amigos ya no aceptaban que su amigo gay les diera un beso en la mejilla, y hasta exigían que los nombres de los enfermos fueran públicos para tener la opción de evitarlos. El director Jonathan Demme estaba en la máxima consideración en 1994 tras el enorme suceso de su film: The silence of the lambs. Interesado por abordar la temática, se pone al frente del proyecto de realizar una pelicula acerca del tema. Para ello se basó en los sucesos que movieron a los abogados Geoffrey Bowers y Clarence B. Cain. Bowers era un abogado que demandó a su bufete tras un despido improcedente en 1987 después de que descubrieran que tenía SIDA. Bowers falleció en 1990 tras conseguir ganar el juicio.Daniel Day-Lewis, Kevin Kline, William Hurt, Michael Keaton y Andy García fueron tentados para el personaje principal y John Leguizamo para el papel de su pareja. Sin embargo, Demme quería que el actor fuera alguien totalmente fuera de lo común. Para esos días tiene oportundiad de ver: A league of their own, una comedia protagonizada por Madonna, Rosie O'Donnell, Geena Davis y Ann Cusack, entre otras. El rol protagónico estaba a cargo de Tom Hanks, un actor especialista en comedias. El desafío era importante, tratar de convencer al actor de interpretar un personaje dramático, homosexual y portador del virus del sida, no era una tarea sencilla. Pero tras algunas negociaciones, éste aceptó. Para el rol rol de su pareja, se optó por un actor español que estaba haciendo sus primeros pasos en Hollywood: Antonio Banderas. Para el abogado defensor, se apuntó directamente a Denzel Washington. La idea era enfatizar el contraste y además poner en jaque la eterna controversia racial: un abogado afroamericano defendiendo a un blanco. La realización tampoco fué sencilla, se filmó en orden cronológico y Hanks tuvo que pasar por distintos cambios físicos para mostrar el deterioro que sufría su personaje. Adelgazó 15 kilos, sacrificó sus rulos y se afeitó la cabeza. Los cambios físicos, más una historia compleja y dura, otorgaban una emotividad especial a la filmación. Pero lo más conmovedor no lo generaba el guion sino los que vivían la historia en carne propia. Se contrataron 40 actores enfermos.El resultado no pudo ser mejor, ya que Philadelphia se convirtió en su suceso a nivel mundial, logrando estar nominada a varias categorías en la edición 66 de los premios Oscar: Guión original, maquillaje, actor principal y canción original, ganado estos dos ultimos. Demme era muy amigo de Jon Landau, el manager de Bruce Springsteen, y le pidió al músico “un tema rock y guitarrero”. Springsteen no se consideraba “muy bueno haciendo música de películas”, pero aceptó. Sin leer el guion pero con la descripción de Demme, grabó una maqueta en su casa con una caja de ritmos y unos teclados. Resultó algo opuesto a lo pedido; no muy convencido se la mandó al director. Demme quedó fascinado. El título de la canción fué: Streets of Philadelphia. Se estrenó en diciembre de 1993 en EEUU

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