Greed (1924)
Reseñas generalesTras el fracaso de: Esposas frívolas (‘Foolish Wives’, 1922), el afamado director austríaco Erich von Stroheim se pone a trabajar de inmediato (en medio de severas diferencias con el productor Irving G. Thalberg) en la adaptación de la novela: Mc Tague que el escritor Frank Norris publicada en 1899. Decidido a ir hasta las ultimas consecuencias en búsqueda de la reinvindicación, no escatimó esfuerzos y filmó en escenarios naturales. Incluso hasta en la misma ciudad de San Francisco, en donde se usaron las viviendas de la ciudad y luego en el famoso valle de la muerte. La historia es bastante sencilla, cuenta la vida del Dr. John McTeague (interpretado por Gibson Gowland), un dentista de San Francisco que se casa con Trina (interpretada por Zasu Pitts), anterior novia de Marcus (Jean Hersholt), su mejor amigo. Todo parece ir bien hasta que Trina se gana un premio en la lotería de conco mil dólares una suma muy importante para la epoca. Este hecho desata la locura. El buen carácter de McTeague sufre un duro reves cuando es denunciado por ejercicio ilegal con lo cual se ve forzado a cerrar su consultorio. Ante este panorama tiene la esperanza de disfrutar del dinero que ha ganado su esposa, pero la realidad es que ella se ha convertido en una persona avara, cuidando y vigilando el dinero obtenido. Prontamente caen en la pobreza y desesperado por darle una solución al problema, el protagonista toma una drástica decisión. Para agravar todo, Marcos herido en sus sentimientos, se propone ir a la caza de McTeague cuando este huye. Filmó material por más de 80 horas de la cuales, tras un exhaustivo proceso de edición quedaron reducidas a 570 minutos. Pero por cuestiones comerciales se redujo la misma a 140. Greed (Codicia) se estrenó en 1924 y es cine realista, muchos años antes de que apareciese la Nouvelle Vague, con Stroheim hurgando en el alma humana, como sólo él sabía hacer, sacando lo peor, también lo mejor, de las personas, abocadas a sus propios sentimientos, cayendo en la depravación tan característica en los films de su autor. Ambivalencia pura y dura en un director que gustaba de contrastes visuales de primer orden: una boda y un entierro en el mismo plano. El film es considerado como una obra invaluable por el American Film Institute, quienes pese al enorme esfuerzo realizado nunca pudieron rescatar el primer corte (570 minutos). En el año 1999 Rick Schmidlin realizó una restauración ampliando su duración a 239 minutos




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