Finales inesperados

Narrativa

Como la vida misma, un capítulo puede terminar en mitad de una acción, de un monólogo o de un diálogo. Este es un recurso literario que crea una situación de gran tensión que no queda resuelta, y que continuará más adelante. Este es un final concluyente, que sorprende al lector que esperará un cierre que no existe. Como escritor y creador de emociones tienes que mantener la atención del lector para que devore el libro y se zambulla en la historia. El final puede cambiar la perspectiva global sobre la obra. Por ello, es necesario que te recrees en la conclusión de cada capítulo, para así obtener una obra redonda en su conjunto.

Como en una buena serie de Netflix, un final inesperado hace inevitable que el espectador continúe viendo el siguiente episodio, y se termine la temporada en una misma noche. Los buenos finales son imprescindibles para construir buenas historias. Para aquellos relatos estructurados en capítulos, su conclusión debe cerrar la acción imperante en las páginas anteriores, pero también invitar al lector a seguir leyendo. Este no es el final de la novela sino un punto y seguido en la historia.

Si deseas un buen final inesperado para tu obra, asegúrate de sorprender. Existen tantas formas de terminar un capítulo como capítulos se puedan escribir. Sin embargo, puedes hacer uso de tres técnicas que sorprenderán a tu comunidad lectora. Te contamos cómo hacerlo, ya sea repitiendo la acción que lo abre o resolviendo una incógnita planteada al principio, conseguiremos una estructura circular. Este final aportará cohesión y sensación de unidad, lo enfatizará y empujará al lector a revisar el inicio del capítulo.

Los finales en narrativa tienen un cierto componente psicológico. Quizás sea la parte que el lector recuerde más, por el impacto mental que pueda tener. Un final anodino no es lo más conveniente para culminar una trama. Por eso es tan importante, y los autores lo saben. En general, puede decirse que hay dos grandes clases de finales: los abiertos y los cerrados. Los primeros permiten que el lector imagine posibles continuaciones. Los segundos cierran la narración y la dan por acabada. Estos últimos son los tradicionales en la historia de la literatura. Por lo demás, hay que llevar cuidado con la técnica (errónea hoy día) que solían utilizar los autores clásicos de las tragedias griegas. Utilizaban en ocasiones un mecanismo para poner fin a la obra.

El cine, como forma de arte, tiene la extraordinaria capacidad de evocar emociones, provocar reflexiones y, en ocasiones, dejar a la audiencia atónita. Uno de los recursos más fascinantes que los cineastas han utilizado a lo largo de la historia es el "final inesperado". Esta técnica narrativa no solo sirve como un giro sorpresivo, sino que también redefine la experiencia del espectador, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la historia y los personajes. En esta reseña, exploraremos la importancia de estos finales inesperados en el cine, analizando ejemplos emblemáticos y su impacto en la narrativa cinematográfica y por eso me gusta.


 

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