Mi primera vez
NarrativaMI PRIMERA VEZ.
Ese domingo todo eran nervios, desde que me desperté solo temblaba de miedo, hacía una semana había quedado con mi primo Ediccio que hoy sería el día, el a pesar de tener la misma edad que yo, unos 16 años a lo sumo, aparentaba ser mayor por su altura y corpulencia y según el no tendríamos ningún problema para entrar incluso el ya había estado en otras oportunidades y ni cedula le pidieron, por el contrario yo seguía con la apariencia de niño y era lo que me mortificaba pero mi primo me aseguro que tranquilo que él se encargaría de todo y por esos días mi primo y yo éramos como uña y mugre que dicen, relación que al pasar de los años se mantiene y en mi caso enorgullece digo poder contar con alguien pa lo que salga. Desde el día sábado tenía toda mi ropita acomodada y lustrado mis zapatos y minuto a minuto crecía la excitación por los acontecimientos que se me acercaba y es que sería mi primera vez y de verdad que no sabía cómo reaccionaría y si además estaría a la altura del compromiso porque no solo no estaba acostumbrado a andar a esas horas de la noche en la calle sino que mucho menos por los alrededores de la plaza de Petare que es hacia donde nos dirigiríamos y es que aunque en esos años no teníamos los niveles de violencia de estos días siempre estaríamos expuestos a los peligros que conllevan el tránsito de dos chamos solos por esas calles oscuras y llenas de personajes de todo tipo. Ese sábado transcurrió lento y pesado y a mi mente acudían pensamientos de todo tipo pero y aunque trataba de alejarlos de una regresaba a los mismos, esa noche fue casi imposible dormir y yo creo que era por el alboroto de hormonas que revoloteaban palpitando dentro de mi cuerpo y no era para menos, se trataba de mi primera vez.
El domingo amaneció y de una me acomode y aunque era muy temprano simplemente me senté en la ventana del apartamento a esperarlo y las horas pasaban interminables y nada y es que ni teléfonos teníamos por esos aciagos días, verga que angustia, poco a poco y a medida que la tarde terminaba empecé a sospechar que algo no había salido bien y mi primo en quien confiaba como les digo ciegamente no podría venir, la desesperanza empezó a adueñarse de todo mi ser, habíamos quedado que el llegaría entrada la tarde de ese domingo y juntos nos iríamos caminando con suficiente tiempo con la idea de no malgastar en pasajes el dinerito que asegun lo más seguro nos haría falta a la hora del té que dicen además serian unas cuatro o cinco cuadras a lo sumo que tendríamos que caminar. Cuando ya estaba a tiro de soponcio que dicen lo vi a lo lejos y de una con las manos le indique que me esperara abajo y con la misma salí pirado pensé que sin despertar sospecha cuando fue todo lo contrario ya que mi proceder durante todo ese fin de semana había despertado sospechas de que algo grande me traía entre manos, tanto así que al reunirme con mi primo cual sería mi sorpresa que un vecino amigo nuestro y de nuestra misma edad se presento también pulidito y listo para acompañarnos adonde fuera que fuéramos ve tu, malaya sea nojoda y aunque tratamos de rechazarlo el tipo se empeño de tal forma que pa que mas, dele que son pasteles y asi ya entraba la oscuridad cuando emprendimos la marcha casi sin tocar el tema que nos embargaba, yo temblaba y aunque disimulaba, el primo, que si tranquilo chamo si te ven cara de cagao de verdad que el portero no te va dejar entrar y tal y que se yo, una media hora después nos acercamos al establecimiento y yo le dije a mi primo adelántate tu y ve como está la vaina y el que si coño Osman deja el miedo vente y nada no pude, el fue junto al pana y regreso con las tres entradas y me dio la mía, cuando toco entrar pasaron ellos adelante y cuando el portero me vio dudando y parado en toda la puerta como que si si que si no y estorbando el paso de las demás personas me pego un grito y bueno carajito entra o no entra y Salí de reguebo y le dije no yo no y bueno entonces retírate de la entrada que no dejas entrar a los demás y ya la función va a comenzar, a lo lejos vi a mi primo y al pana que con gestos de las manos me recriminaban mi proceder y pero nada ,ya el mal estaba hecho, asi pase sentado en la plaza con ticket en mano y cara de guebon íngrimo y solo a merced de los elementos que dicen de toda índole ese par de horas mientras pasaban la película HELGA, que trataba sobre educación sexual bueno eso asegun, era la primera película censurada a la que entraría y de noche con mi primo y la cagazon me lo impidió ve tu.
PD; a la fecha y después de medio siglo todavía no la he visto, la película digo, que bolas, eso es criminal diría yo, verga y es que se cansa uno nojoda, por cierto que el primo de vaina me dio lo mío que dicen( coñazo ) al salir de la función.
OSMAN ARANGUIBEL.


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