Cine y presente

Reseñas generales

Una serie de breves reflexiones a propósito del desafío propuesto sobre nuevos clásicos del 2020.

 

Aquí y ahora

 

Empiezo por lo obvio, es demasiado pronto para hablar de esta misma década, que ni ha llegado a su mitad de camino. Estamos transitando una nueva normalidad que se asemeja en sus sinsentidos a normalidades previas, por lo menos en el mundo. En Argentina parece suceder otra cosa. El cine puede dar cuenta de todo esto. Casi siempre lo hace, y muchas veces casi sin darse cuenta. De todas formas, cuando en el futuro se hable de esta década en el cine se mencionarán ciertos títulos, y es muy probable que hayamos visto ya por lo menos alguno de ellos. Y no deja de ser divertido arriesgar cuál podría ser. También es muy probable que se nos hayan escapado otros que sólo se valorarán más adelante. 

 

Falta de espacio y de tiempo

 

Las formas de ver cine están cambiando. En general se va menos al cine, a ver el cine en salas, la forma de visionado para la que fue concebido. Esas escapadas a las salas quedan acotadas a los grandes títulos de los que todos hablan, con Marvel a la cabeza y cruzadas personales de grandes nombres como James Cameron y Tom Cruise para sostener ese tipo de experiencia. 

 

Lo cierto es que salvo en casos puntuales se ve menos cine en salas y más en otros dispositivos, incluyendo celulares. Una vez le escuché decir a Mariano Llinás que cuando uno ve una película en un celular o pantalla chica en realidad está viendo el resumen de la película. Es interesante no circunscribir la idea de resumen solo a lo temporal y también hablar de un resumen espacial que puede modificar la experiencia. Ver la película en un dispositivo personal también facilita el hecho de interrumpir su continuidad, es habitual hoy ver películas “en cuotas” lo que sin duda altera también una experiencia que termina reducida, minimizada. 

 

Todo esto parece un curioso regreso al kinetoscopio, aquel dispositivo inventado por Edison unos años antes que el cinematógrafo de los Lumiere. Si los franceses se terminaron llevando todo el crédito, fue por haber inventado el proyector, y por lo tanto la función de cine, en sala, de un tirón, y con otra gente. Lo de Edison en cambio generaba una experiencia privada.

Un kinetoscopio

Traición a las expectativas

 

En este contexto, hay que hablar de las búsquedas de los cineastas del presente, si es que las hay. Creo que sí, aunque en dosis pequeñas. Es mucho más habitual encontrar continuidades que rupturas.

 

En el arte hay veces en que es saludable que una expectativa sea traicionada, aunque la palabra traición tenga una pesada carga negativa. Lo mismo puede decirse de la palabra capricho, que sin embargo refiere también a un tipo de composición musical de formas libres. Si vamos a la etimología, un capricho es el salto de una cabra, o sea, algo muy difícil de predecir.

 

Antes de ir a un listado propuesto señalaré algunas candidatas que por distintos motivos quedarían fuera de la lista.

 

Si pensamos en los títulos que han estado en lo más alto de las encuestas de los últimos años, hay más lugar allí para las continuidades que para las novedades, destacándose las obras de cineastas consagrados hace mucho como Martin Scorsese (Los asesinos de la Luna) o Aki Kaurismaki (Hojas de otoño), con obras personales que confirman todo lo visto previamente pero que difícilmente lleguen a quedar entre lo más destacado de la década. También podría sumarse a ese grupo a Christopher Nolan, cuya sobria pero poco sorprendente Oppenheimer quizás tenga más chances de figurar. También hay algo de espacio para terminar de confirmar la obra de un cineasta, como ocurrió hace unos meses con Sean Baker (cuya galardonada Anora aún está por verse). En cambio queda muy poco lugar en esos balances anuales para un cine más innovador de directores poco conocidos.

 

El cine de animación probablemente tenga algún exponente a descubrir que se me haya pasado por alto. Señalar la obra de Miyazaki es como hablar de Scorsese, pero el animé siempre aporta alguna nueva sorpresa. Por otro lado se podría citar a Spiderman, a través del Spiderverso (2023), pero el verdadero hito fue la película original del 2018. Las obras de Pixar y otros grandes estudios parecen algo relegadas.

 

Por último, películas como Barbie o Deadpool suelen proponerse como una crítica al sistema desde adentro pero terminan siendo mucho más cumplidoras que traicioneras.

 

Finalmente, algunos potenciales clásicos del cine internacional

 

En este marco citaré algunos títulos que podrían por lo menos candidatearse para figurar como clásicos de la década. La idea era elegir diez pero terminaron quedando once.

El poder del perro

En primer lugar podría proponer El poder del perro (2021), de Jane Campion, un intrigante y desolado jardín de senderos que se bifurcan. El cine de autor tiene otros buenos exponentes como la muy clásica L´envol (2022), también conocida como Scarlet, de Pietro Marcello o la muy moderna Zona de interés (2023), de Jonathan Glazer. En contra de la bella película de Marcello hay que decir que fue muy poco vista (la obra completa de este director merece un artículo en el futuro cercano). 

 

Otros buenos ejemplos de cine que puede perdurar en el recuerdo vienen de Escandinavia, como la noruega La peor persona del mundo (2021) de Joachim Trier y la danesa Otra ronda (2020) de Thomas Vinterberg.

 

Los directores emergentes, esos que señalé previamente como con poco lugar en las listas podrían aportar dos títulos a este juego, como la sensible, delicada e inmersiva Aftersun (2022), de Charlotte Wells y la áspera y también inmersiva Las bestias, de Rodrigo Sorogoyen y del mismo año.

Aftersun

El cine de Hollywood también tiene sus aportes para hacer, sobre todo por el impulso de Tom Cruise como productor,/estrella, que ha entregado dos grandes exponentes del cine de entretenimiento como Top gun Maverick (2022), dirigida por Joseph Kosinski y Misión imposible, Sentencia mortal - Parte 1 (2023), de Christopher McQuarrie. También es digno de mención el vuelo visual con el que se logró revitalizar una saga de acción en John Wick 4 (2023) de Chad Stahelski.

 

Por último, señalo un título que es un amalgama de todo lo expuesto, una cruza de cine de autor y tanque de entretenimiento, a la saga completa de Duna, incluyendo lo que todavía está por venir pero señalando como centro la excelente Duna - Parte 2 (2024) de Denis Villeneuve.

 

Cine argentino, juicio y castigo

 

Argentina 1985 (2022) de Santiago Mitre y El juicio (2023), de Ulises de la Orden, dos películas sobre un mismo tema, podrían ser los aportes argentinos a esa hipotética lista. Como una ironía del destino, o una historia que se repite como farsa, hay que recordar que un par de años después de los juicios de 1985 el cine argentino cayó en un declive, arrastrado por la crisis económica, declive que ahora asoma nuevamente como oscura posibilidad. Y esto ocurre tras muchos años extraordinarios para la industria local que ahora se pretenden demonizar sin pruebas o con pruebas falsas, y de la mano de un poder asociado al que fue enjuiciado en su momento. Habrá que ver en el futuro cercano cuales serán los resultados de esta embestida.

Comentarios 7

U
User-112934773023 de agosto de 2024
Muy buen artículo !!!
A
Ana Maria Cano15 de agosto de 2024
Muy bueno .
M
Monica Nicolau14 de agosto de 2024
Interesante recorrido. Algunas no vistas varias,si,
A
ana rita pagura alegria13 de agosto de 2024
Interesante presente balance futuro y recorrido, a seguir viendo cine y defendiendolo
R
Roberto Luis Reano Brunazzi13 de agosto de 2024
Muy buen comentario, inteligente profundizando este hermoso arte. De los filmes señalados agregaría algunos más pero no sería prudente. Gracias Fernando
L
Liz8013 de agosto de 2024
Ojalá que el cine argentino pueda sumar nuevos títulos en los próximos años
L
Liz8013 de agosto de 2024
Excelente selección!!! Muy variada en lugares de procedencia y estilos de películas!!

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