DUNAS VERSION 2020
Reseñas generalesEs interesante como las historias traspasan los límites del tiempo, o del espacio. En la versión más reciente de Dunas (2020, Denis Villenueve) encontramos una feroz y violenta imagen de lo que fue la película anterior realizada en México por David Lynch. Esta Dunas de ahora cuenta con un elenco que fortalece las múltiples secuencias, lejos ya de los efectos especiales de aquellos dorados años setenta. Estamos ante un producto de la generación actual que aporta imágenes, guiños, espejeos al espectador contemporáneo. Curiosamente, el mensaje es el mismo.
Constelada de estrellas, Timothee Chalamet, Zendaya, Stellan Skarsgard, Oscar Isaac, la cinta acude a la lucha entre los explotadores de la especie, esa línea crucial que pareciera ser el petróleo de este tiempo sin tiempo. Ahora bien, reconocer en esta Dunas como una cinta de ciencia ficción es lo que demarca las diferencias. Aquella Dunas resiente un pasado de luchas por los frutos de la tierra. Esta de ahora compite por explicar lo que ya es (re)conocido de todos.
El agua se acaba, la especie debería ya sustituirla. El caso es que la especie nos la fuimos acabando poco a poco. David Lynch inventó Arrakis. Villenueve se fue directamente al espacio que el escritor Frank Hberbert dio como lugar de la fábula, el desierto. Allá en la lejana Jordania, un poco antes del comienzo – de la nueva parte – del conflicto entre israelíes y palestinos. Lo que nos cuenta esta nueva versión difiere de la otra en que se anuncian reflejos de lo que estuvo lejos y ahora se avista muy cerca.
El pasado del planeta Tierra, realmente. Herbert nos pone sobre aviso que, de seguir la Humanidad desdeñando, despreciando, discriminando a los diferentes, llegaremos no a una concordia sino a la total discordia. Nada valdrán los estatutos, las constituciones, las leyes para detener la entronización, emulando las viejas normas medievales, de malvados, abusivos, mediocres que obtengan prebendas y servicios por su sola meritocracia. Dunas es el cosmos de lo maldito. No hay una Edad de Oro en los siglos venideros por una simple razón. La Edad de Oro, el jardín del Edén, el topos uranos, está al principio de la Historia. No al final.
Herbert opone a los gobiernos democráticos la elección por las monarquías, suma aspiración latinoamericana donde queremos reyes no gobernantes. En Dunas vemos realizada esta apuesta por la realeza. Las casas, bajo la mirada del emperador de la galaxia, pelean, luchan, acotan cotos de ebriedad dispar. El campeón, quien salga triunfador, tendrá su sitio a la vera del gobernante mientras que el perdedor se revolcará en su tumba. Paul (Chalamet) no cambia este futuro políticamente siniestro, lo acomoda. Él mismo en las subsecuentes partes de la serie será un rey cruel, mentiroso, acomodaticio. Sus hijos querrán destronarlo auxiliados por su tía, la santa del cuchillo, una bene gesserit, una sacerdotisa, la consejera del rey, la más peligrosa de todas las mujeres de la corte. Al menos, eso esperamos de lo que sigue. Eso es definir eras. Remontar los tiempos.

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