Finales mortales
NarrativaEl final de una película la mayor parte de las veces es lo que determina que quede grabada en la mente del espectador y con el correr del tiempo esas ultimas escenas arrebatan esa mente distraída y generan el deseo de revisitar aquellos films. Pueden contar con la mejor historia, la más emotiva, pero si el final no está a la altura, la magia se desvanece.
Con este pensamiento y mi avidez por el género del terror y el suspenso rescato tres films que al recordar sus finales, ese proceso se vuelve como un viaje en el tiempo a aquellos tiempos en donde experimenté esa sensación al verlas por primera vez.
Una de ellas es la inmortal Sexto Sentido (The Sixth Sense, 1999), dirigida por el maestro del giro argumental M. Night Shyamalan. No se si alguna persona aun no ha visto esta pieza obligatoria para el amante del suspenso con pinceladas de terror clásico. Si ese es el caso, aquella persona que me esté leyendo le pido encarecidamente que la mire y se permita por casi dos horas sumergirse en la atmosfera que crea M.N.S. Y para no spoilear solo voy a decir que es un final que no podes esperar a la primera vista. Al verla por segunda vez se descubren pequeñas pistas, pero creo que lo hermoso es dejarse llevar y permitirse sorprender por el director, dejar de lado a nuestro detective interior y solo ser un observador de las acciones que se desarrollan. Si lo consiguen, me darán la razón.

Ahora ya yendo al terror directo, gráfico y visceral me detengo en El Juego del Miedo (Saw, 2004) que para mi, allá por el 2004 el género estaba en modo automático y después de Scream todos intentaban copiar esa fórmula. Sin embargo siempre hay alguien inquieto que busca mostrar algo distinto más allá de los riesgos que se pueden correr. Y en este caso el resultado es un film que actuó como una cachetada para el espectador por la crudeza de sus imágenes, el arte en las trampas que utiliza el asesino moralista Jigsaw y claramente por su final. Lo que experimenta el personaje al final, les puedo asegurar que yo también lo vivía en ese momento. Memorable.

Por último y no menos meritoria saco a la luz a Campamento Sangriento (Sleepaway Camp, 1983). Fua! Recuerdo haberla agarrado en la televisión en un ciclo de trasnoche y justo al comienzo. Típica película de terror de los 80, un campamento de verano en donde a un puñado de jóvenes empiezan a tener accidentes extraños y ya sabe que esos “accidentes” son forzados por alguien pero nadie puede estar preparado para lo que va a ver porque no es solo la sorpresa de conocer al responsable es algo mas y esa escena final , literalmente me quedó grabada por unos cuantos días .

En resumen, sin un buen final no hay novela, cuento, o película. Pero si éste además es inesperado, convierte a esa obra en algo más, la lleva a un lugar privilegiado, casi de culto. En donde todos nos volvemos cómplices del director, porque a la vez que su desenlace es lo que la vuelve única, también se convierte en una cierta de debilidad porque una vez que se descubre esa sorpresa nos convertimos en cuidadores de ese secreto pero la propagamos a cada persona a la que podemos para que también se una en esa misión de preservar el alma de esa peli que nos regaló un final inolvidable.






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