El dia D.
Reseñas generalesHay películas que uno ve en la niñez y terminan marcándonos, a fuego, todo nuestro paso por este plano. Son aquellas a las que volvemos en cualquier conversación, como cuando conocemos al alguien, o cuando necesitamos canalizar ciertos estados que solo el cine nos puede ayudar a hacerlo.
El gran Herzong, a quien leí alguna vez en uno de sus tantos ensayos, recomendaba ver "una buena película al año" siendo para él algo suficiente, entiendo, para no salirse del sistema o quizás para encauzar algo de lo que hablábamos más arriba.
Por eso mi elección se basa en este documental con el cual me topé hace no muchos días atrás. Se puede ver en la plataforma de streaming movie MUBI y se llama "Spectre: Sanity, Madness & the Family" (2021), del talentosísimo Para One icónico compositor.
A mi entender, una forma de abordar el análisis de cualquier film, es desde su afiche. En este caso, una foto familiar tomada desde algún dispositivo analógico (después la película revelará que se trata de un súper 8 mm) muestra una situación familiar en la playa donde, todos de frente y mirando a cámara, posan durante una de las tantas vacaciones que habrán tenido la familia De Laubier. Sin embargo algo está alterado, sus rostros están borrados: ¿Qué nos quiere decir Para One con eso, dejándolos así cual espectros? ¿Qué intensiones hay detrás de eliminar algo tan importante como son las fisonomías? ¿Por qué esa elección? Algunas de las tantas preguntas que se irán respondiendo con el correr de los minutos.
El film propone un viaje a la memoria tomando como punto de partida el acceso del protagonista a unos casetes viejos donde su propio padre y su gruía espiritual Chris, atestiguan las sesiones psicológicas que ayudaban a "resolver ciertos traumas" familiares y de la época. Partiendo de una estirpe denominada por el horror, la locura, el abandono, los sueños intimidantes, los delirios, el abandono y las alucinaciones, el mismo director ansía y comprende que es necesario completar ese rompecabezas; que nos es más que su pasado familiar filtrando y alumbrando también monstruosidades.
Necesitará viajar para entender que la verdad está en lo cotidiano. Así, como buen compositor, será el hilo musical el cual lo lleve por el tayiko, el coro y la orquesta (Japón, Indonesia, Bulgaria); junto a un montaje de imágenes que por momentos rozará lo psicodélico y por otros, la paz mental. Luces y sombras de una dualidad humana, como todo gin gan y algo reparador, como todo día D.
Bella, sensible, intensa, inspiradora pero necesaria. La película de Para One pone en primera plana nuevamente lo Queer con sus contradicciones y problemas que todavía quedan por conversar y debatir. Quizás el acompañamiento de Para One en la producción musical de las películas de la reconocida directora Céline Sciamma, dato que no es menor, haya sido parte del pasaje de sanación del mismo. Porque finalmente, lo que es definitivo es que somos una amalgama de memorias y acontecimientos, pasados y presentes fugaces.


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