HABLEMOS DE LUCAS
Dirección
George Lucas acaba de recibir un premio honorario en el festival más prestigioso del mundo, Cannes.

Hay tantos libros escritos, artículos publicados, ensayos académicos y notas por doquier sobre la vida y obra de George Lucas que agregar algo más sería, como mínimo, una redundancia. Entonces, ¿por qué escribir sobre George Lucas?
Primero les quiero compartir una historia.
Tenía exactamente nueve años. En esos tiempos - hablamos de 1977 - los niños no sabíamos nada de estrenos, avances, trailers ni nada. Fui al cine llevado por mi madre. Luego de una larga cola, ingresamos a la sala. Estaba llena. El señor que vendía las golosinas pasó a ofrecer sus maníes con chocolate y bolsas con caramelos. No recuerdo si me compraron algo, posiblemente sí. La sala estaba llena de ruido, personas hablando, niños gritando, un desorden previo al silencio.
La luz se apagó. La cortina delante de los anuncios (que en aquellos tiempos eran carteles colgados de hilos), se abrió como si se tratara de un teatro. Y de pronto hubo un vacío, como un instante antes de la tormenta. La previa de un Big Bang.
Yo no sé de dónde salieron esos sonidos mágicos: los bronces con los primeros acordes del tema, ahora mítico, de La Guerra de las Galaxias. Fue un estruendo en mi mente. Parecía un llamado a la guerra con trompetas celestiales. Y todos sentimos lo mismo y era hermoso. Nos estaban convocando a una misión a todos los que estábamos allí reunidos. Nadie dijo nada, todo era silencio. Maravilla y asombro.
Las letras amarillas con el título: STAR WARS. Unas letras azules brillantes que rezaban: "A long time ago in a galaxy far, far away".
Y luego el roll. Esas letras que se pierden en el infinito mientras nos dan una idea sobre qué va la historia.
La música se calma. La cámara baja lentamente y aparece un pequeño punto, un planeta. Se acomoda un poco más y aparece un segundo planeta, un poco más grande, y por último la superficie naranja de una gran superficie.
Y de pronto, de la nada apareció aquella nave sobre nuestras cabezas ingresando a la pantalla desde el infinito. Nunca nadie jamás había visto semejante cosa. Pensemos que no tanto tiempo atrás (1969), el humano llegó a la luna con una transmisión en vivo que tuvo en vilo al planeta entero, y sin embargo, lo que sucedió con el estreno de Episodio IV no tiene parangón en la historia.
Luego de eso, vemos las naves y el interior con los Stormtroopers ingresando a fuego por los pasillos mientras unos guardias se defienden como pueden y dos robots se nos cruzan por la pantalla hasta que a los pocos instantes aparece la negra figura del que conoceríamos luego como Darth Vader.
Yo no sé de dónde salieron esos sonidos mágicos: los bronces con los primeros acordes del tema, ahora mítico, de La Guerra de las Galaxias. Fue un estruendo en mi mente. Parecía un llamado a la guerra con trompetas celestiales. Y todos sentimos lo mismo y era hermoso. Nos estaban convocando a una misión a todos los que estábamos allí reunidos. Nadie dijo nada, todo era silencio. Maravilla y asombro.

Luego de eso, vemos las naves y el interior con los Stormtroopers ingresando a fuego por los pasillos mientras unos guardias se defienden como pueden y dos robots se nos cruzan por la pantalla hasta que, a los pocos instantes, aparece la negra figura del que conoceríamos luego como Darth Vader. Ya con esos primeros minutos tenemos una muestra de la historia del cine.
Pero más allá de las innumerables biografías, los universos que forman parte del canon y los alternativos, este artículo busca profundizar en un aspecto lateral, sobre la influencia de George Lucas en el mundo de la narrativa. Aún más, se intenta un abordaje humanista y trascendental (en el sentido de la trascendencia e importancia de una obra) y desde este lugar, comprender los alcances posibles de una narrativa y su impacto en la humanidad.
Es claro que existe un antes y un después de la aparición de Star Wars en 1977 bajo la forma de una película de ciencia ficción de presupuesto más bien mediano a bajo, y con ideas aún no del todo claras respecto al camino que tomaría en el futuro.
Este fenómeno cultural, excede el éxito eventual de un producto audiovisual para situarse en una intersección nodal entre la experiencia cinemática, el sustrato filosófico, la dinámica narrativa de un western tradicional, basado en una forma clásica aristotélica de la escritura, sobre los conceptos de crecimiento de personajes y arco dramático sugeridos por Joseph Campbell en “El Héroe de las mil caras”, junto a una mezcla de perfectos desconocidos y algunas estrellas de mediana edad y junto a esto, la exploración de efectos especiales en una época en que nada de esto existía y los efectos visuales digitales ni siquiera estaban en la mente de la humanidad… Vaya tema. Vaya apuesta.
Visto a través del lente del tiempo (más de cuarenta años desde su inicio), y siendo ya parte de la cultura popular a nivel global, es difícil imaginar a un joven cineasta del interior de los Estados Unidos, provocando una verdadera revolución disruptiva en el mundo, no solo del cine, sino hasta de creencias y percepciones sobre la realidad, la sociedad y hasta la energía. Tengamos en cuenta que fuera de los círculos específicamente interesados en la ciencia, no existían casi, en el imaginario popular, ideas como “física cuántica” o “energías cósmicas” (a no ser en sectas esotéricas marginales).
Desde que Lucas creó el universo que hoy todos conocemos como Star Wars o La Guerra de las Galaxias en español, todo el universo de la ciencia ficción ha dado una vuelta completa sobre sí mismo.

Aunque es cierto que los setenta y ochenta fueron una verdadera eclosión de historias donde la ciencia predominaba y los escritores de ese género estaban en su auge (pensemos en Arthur C. Clarke, Isaac Asimov o Carl Sagan), Lucas le agregó al género un intangible de tan alto valor imposible de clasificar. No tanto por el argumento ni por sus personajes (aunque son el centro y la base de su narrativa), sino por la gota infinitesimal de espiritualidad que, igual que la homeopatía, se ha multiplicado en los corazones (y en las almas) de millones de personas por más de cuatro décadas.

Lo cierto es que su influencia es casi la misma que algunas religiones y de hecho hasta existen algunos “cultos” alternativos basados en el concepto de “La Fuerza”.
Es que aquella idea tiene una potencia existencial y narrativa al mismo tiempo de tal intensidad, que atraviesa toda la saga sin perder su esencia. Porque es una idea que contiene cierta pureza original, acaso ingenua, con la cual la alusión a poderes superiores se revela como forma de la naturaleza oculta del mundo.
No es una forma de misticismo clásica al estilo de los cuentos medievales (si bien contiene referencias) ni tampoco se enfoca en una cuestión devocional al estilo “creer o no creer”. Todo lo contrario, la presencia de La Fuerza es constatable por las acciones que pueden ejecutar quienes de alguna manera logran entrar en contacto con ella. Dentro de este canon, este privilegio es reservado para ciertas personas (no necesariamente humanas) que nacen con una forma de contacto directo con esa energía sutil y poderosa.

Mucho tiempo más tarde (en Episodio I) fue presentada en sociedad (y no del todo aceptada) la idea de los “midiclorianos”, entidades minúsculas que pueden ser contadas con un aparato medidor que Qui-Gon Jinn usa para medir al pequeño Anakin antes de llevárselo de su planeta natal para iniciarlo en el camino de los Jedi.
Sabemos por las notas del mismo Lucas y los bocetos primitivos de sus bosquejos y guiones, que él mismo no tenía tan clara la idea de cómo se resolvería el mundo que estaba creando. Pero eso es parte de la magia porque, en definitiva, ha sido su criatura y ésta se ha desarrollado según sus propias necesidades vitales. Star Wars, como un todo integrado y holísticamente autoconsciente, es un ser vivo que se regula, crece, cambia y evoluciona según los tiempos y la energía disponible del mundo para seguir vivo, a pesar de todo intento de manipulación, alteración y hasta del mundo comercial que pretende devorarlo.
Recomendación
Para quienes deseen otra mirada interesante y profunda, basada en las diversidades y múltiples interpretaciones de este universo, recomiendo el libro de Carmelo Esterrich: Star Wars Multiverse, que contiene el hermoso fanatismo por Star Wars combinado con una maravillosa pluma de un amante de la saga y un análisis crítico sorprendente y fresco.
https://www.rutgersuniversitypress.org/star-wars-multiverse/9781978815254/

George Lucas: Más allá de la pantalla
La contribución de George Lucas al cine no se detiene en la creación de una franquicia de éxito. Su trabajo ha trascendido los límites del entretenimiento para convertirse en un fenómeno cultural y filosófico que continúa influenciando generaciones. Lucas no solo cambió la forma en que se hacen las películas, también cambió la forma en que las pensamos y sentimos.
Lucas se inspiró en mitologías antiguas, filosofías orientales, y teorías modernas, integrándolas en un tapiz narrativo de arquetipos universales y narrativas clásicas le permitió crear una historia que resuena a nivel profundo con la audiencia. La estructura clásica de crecimiento de personajes y arco dramático se mezcla con innovaciones visuales y tecnológicas, creando una experiencia única y trascendental.
La Fuerza y la espiritualidad moderna
Uno de los elementos más revolucionarios y duraderos de Star Wars es el concepto de La Fuerza. En un mundo cada vez más dominado por la tecnología y el materialismo, Lucas introdujo una idea de espiritualidad accesible y tangible. La Fuerza, como una energía cósmica que fluye a través de todos los seres vivos, ofrece una visión del universo en la que todos estamos interconectados. Este concepto ha encontrado eco en diversas culturas y ha inspirado a muchos a buscar una conexión más profunda con el mundo que los rodea.
La presencia de figuras como Yoda, que combina sabiduría ancestral con habilidades sobrenaturales sigue siendo un icono de la figura arquetípica del “Maestro”.
Lucas fue un pionero en la creación de efectos especiales a través de su compañía Industrial Light & Magic (ILM), que se convirtió en la cuna de la innovación tecnológica en el cine. Desde las primeras técnicas de animación stop-motion hasta los avances en CGI, Lucas no solo se contentó con contar historias, sino que también inventó nuevas formas de narrarlas visualmente. Este compromiso con la innovación técnica ha dejado una marca indeleble en la industria cinematográfica.
Y por eso amamos a Lucas.






















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