Pergolero Azul

Curiosidades

”[…] el gesto del cuerpo sorprendido en acción, y no contemplado en reposo: el cuerpo de los atletas, de los oradores, de las estatuas: lo que es posible inmovilizar del cuerpo tenso. Así sucede con el enamorado presa de sus figuras: se agita en un deporte un poco loco, se prodiga, como el atleta; articula, como el orador; se ve captado, congelado en un papel, como una estatua. La figura es el enamorado haciendo su trabajo…”
— Roland Barthes, Fragmento de un discurso amoroso

Este film es el último trabajo del artista multidisciplinar Leonardo Favio, en el podemos apreciar la creación de una obra híbrida que no niega su artificio, más bien lo enfatiza. Los recursos plásticos, sonoros, lumínicos y teatrales interactúan en cadencia, en una atmósfera de color azul que irá desprendiendo sus variantes frías en el desarrollo de la escena.

Estéticamente la obra se podría enmarcar en un gran realismo mágico de ensueño, donde conviven lo fílmico y lo pictórico. El acento está puesto en el ballet, una danza que podría considerarse elitista, fusionada con el tango. Este último denota lo popular, el barrio y nos advierte el contexto donde se irá desarrollando la historia.

La Francisca y Aniceto se seducen, se cortejan como lo hacen las aves en la naturaleza, esta analogía es parte de la narrativa de todo el film. Las aves suelen poner en valor sus mejores atributos a través de bailes, donde al finalizar, la hembra es la que decide si acepta o no al ave macho.

La noche se irá cubriendo de densas nubes, movilizadas por el viento que las propicia de agua.

La luna llena hiperbolizada, históricamente asociada a lo nocturno, al deseo, la pasión y lo romántico, será la espectadora. Su presencia les ofrecerá a los enamorados una exacerbada y artificial luz.

Los personajes se van transformando al compás de esa monumental música que envuelve toda la atmósfera en ese mundo sinestésico que es particular de ellos dos, fundiéndolos así en ese universo sonoro, siempre a través del gesto corporal y diálogos muy breves.

El plano y contraplano con el raccord de miradas cristalizan la intención de esos personajes; por un lado, la ingenuidad de La Francisca y por otro, la picardía de Aniceto.

El preludio de una fuerte tormenta eléctrica será el encargado de hacer alusión a ese idilio que a lo largo de la historia comenzará a mostrar su inestabilidad.

Aniceto, encandilado por los encantos de La Francisca en ese primer encuentro, asiente con su cabeza apreciando el firmamento y le comunica que ese “cielo se está por venir abajo”.

Es una película que lleva a reflexionar sobre los vínculos en el amor, la seducción y la sensualidad. En el amor no siempre se sale perdiendo, tampoco ganando. Percibo que el director, Leonardo Favio nos deja una enseñanza, o más bien nos recuerda, que el amor es un aprendizaje constante. Cada vez que nos relacionamos con una persona, este sea un vínculo a corto o a largo plazo, no seremos más los mismos.

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