Abbott Elementary: risas y realismo

Reseñas generales

Hace poco que acabo de descubrir Abbott Elementary en Disney+ (ahora que se fusionó con Starz). Ya sabía de ella por los premios Emmy, pero nunca tuve oportunidad de conocerla. Y desde que ví el primer capítulo, quedé enganchado. Es un combo genial, como si Modern Family  y The Bear hubieran tenido un hijo.

El estilo es el de falso documental - hay gente filmando a los protagonistas en sus tareas diarias y, después que pasa algo disparatado, le hablan directamente a la cámara -. Cuando escuchan alguna burrada, lanzan miradas cómplices a la cámara como diciendo “no creo lo que acabo de oír”. Y, como The Bear, toda esta gente al principio parece muy seca y detestable… hasta que los conocés mejor y les encontrás su corazoncito.

 

Pero lo que te emociona de cada capítulo es que está escrito con sentimiento. Estos maestros de una escuela afroamericana en un barrio pobre de Filadelfia, son personas que están en la trinchera todos los días. Que lidian con la burocracia del Estado, la competencia de las escuelas privadas, la falta de presupuesto, los problemas personales de los chicos. Gente que tiene una entrega total, que pone plata de su bolsillo para comprar lo que hace falta, personas que se sienten mal cuando las cosas fallan.

En punta arranca Quinta Brunson, que es esas optimistas a prueba de balas que aún creen en hacer un mundo mejor. Es parlanchina y muy ingenua, pero está cargada de nobles intenciones y su entrega a su trabajo es total. Hay un capítulo en donde la madre de una alumna le grita y le dice que es una pésima maestra… y ella queda devastada. Y entonces sus compañeros de trabajo - en apariencia escépticos, pero que funcionan como una familia muy unida cuando las papas queman - vienen a consolarla. 

Está la maestra veterana (Sheryl Lee Ralph) que enseña a la antigua y no se adapta a los métodos modernos, y la cual es la madraza a la cual todos acuden cuando se topan con un problema que no saben resolver. Una mujer de profundas creencias religiosas, lo que no quita que tenga su cuota de picardía.

Chris Perfetti es el maestro “blanquito”. Es gay, y otro entusiasta como Brunson, pero que está desesperado por encajar en la escuela ya que él es minoría. Lleno de buenas intenciones, es la voz de consuelo para Brunson y Tyler James Williams cuando quieren implementar algo nuevo y no saben por qué salió mal.

Está Tyler James Williams. Increíble lo que ha crecido actoralmente este muchacho desde Todos Odian a Chris. Es estoico, demasiado formal, reservado pero paciente y que tiene un “crush” con la Brunson que es el centro de la serie.

Lisa Ann Walter es la otra “blanquita” del elenco. Una veterana de ardiente sangre italiana, algo así como la versión cincuentona y pelirroja de Sofia Vergara en Modern Family, la cual tiene contactos turbios (se supone que viene de una familia mafiosa o sindicalista!) para obtener cosas cuando el Estado se las niega.

Janelle James es la directora egocéntrica que posee cero capacidad para el cargo, y usa a la escuela para hacer sus curros personales. Es una caricatura ambulante pero hay episodios en los cuales sorprende y muestra que tiene un profundo amor por la escuela y por los alumnos.

Y por último está el cínico portero que compone William Stanford Davis. Es vago, conspiracionista, un mentiroso compulsivo, un metiche… pero en más de una ocasión es el hombre de respaldo cuando las abnegadas maestras se topan con un obstáculo insalvable.

 

Es formidable ver que no todo son rosas en el Primer Mundo. Esta gente se portan como maestros rurales, prestando hombros y oídos a los chicos con sus dramas personales, haciendo esfuerzos gigantescos para resolver los problemas de éstos (como cuando deben conseguir una mesa especial para un niño en silla de ruedas o una tablet para una chica sorda). Son esos pequeños triunfos diarios los que te emocionan, aparte de que disparan chistes todo el tiempo y siempre dan en el blanco. Pero, hoy en día, hay pocas sitcom que puedan arrancarte una lágrima sin caer en el melodrama, siendo totalmente sinceras mientras te entretienen y te sacan carcajadas. No es una sitcom comercial mas, hecha de manera automática y disparando ráfagas de chistes mediocres; es algo artesanal, hecho con amor, hecho por gente que sabe del tema (la madre de Brunson fue maestra, he ahí su inspiración sobre todos los temas que toca). Es gente imperfecta, fuera de estado, que se ve común como vos y yo, pero que le pone unas ganas enormes a una profesión que aman con todo el corazón. Recomendadísima.

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