James Dean Forever

Celebridades

 

James Dean solo protagonizó tres películas durante su corta vida, pero, como se suele decir, incluso si hubiera aparecido en una sola película, aun así, lo considerarían uno de los más grandes actores en la historia del cine estadounidense.

 

El título Al este del paraíso nos hace pensar inmediatamente en la Biblia y, aunque esta película retrata las historias de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, está llena de metáforas sobre las antiguas historias bíblicas. El padre se llama Adam y es un cristiano devoto. Sus dos hijos llevan los nombres de los personajes de la Biblia: uno se llama Aron y el otro Caleb. Aron, el hijo mayor, es amable y apacible y su padre lo ama mucho. El hijo menor Caleb, sin embargo, es sensible y melancólico, lo que desconcierta a su padre. Con el tiempo, el padre se va encariñando cada vez más con Aron y se aleja de Caleb. Aron se vuelve el epítome de todo lo que es "bueno", mientras que Caleb personifica todo aquello que es "malo". Finalmente, Aron desarrolla un sentido de superioridad y, junto a su padre, "perdonan" y "soportan" los errores de Caleb, esperando guiarlo hacia el "camino correcto" por medio de su "cuidado".

Este argumento me recuerda inevitablemente a la historia bíblica de los dos hijos de Adán: Caín y Abel. Caín era un agricultor y Abel, un pastor. Cuando llegó la hora de hacerle sacrificios a Dios, Abel ofreció un cordero y Caín presentó unos frutos de la tierra, pero Dios solo aceptó la ofrenda de Abel. Esto hizo que Caín sintiera odio hacia Abel y que finalmente lo asesinara. El pecado de Caín fue la "envidia", pero la raíz de su envidia se debía a una desigualdad divina. A pesar de que trabajaba duro como su hermano Abel, Caín no pudo ganarse la aprobación de Dios como lo hizo Abel y de ahí surge su resentimiento. En esencia, este odio se originó por un deseo de recibir el amor de Dios.

 

En la historia, Caleb es como todos los demás; ama a su padre y desea que su padre lo ame por quien es y no por quien quiere que sea. Independientemente de cómo Caleb intenta expresarse, lo único que recibe de parte de su padre son críticas como "¿Por qué no puedes ser más como Aron?". Estas palabras lo hieren profundamente, lo que hace que desee aún más el amor de su padre mientras que se vuelve cada vez más rebelde. Es durante este tiempo que encuentra a su madre que, según su padre, había muerto hacía mucho tiempo. Su madre es lo opuesto a su padre; mientras que su padre es un modelo moral que sigue las reglas al pie de la letra, su madre anhela ser libre y prefiere renunciar a los límites del matrimonio que sacrificar su verdadero ser.

Después de ver un informe, de pronto, el padre de Caleb tiene la idea de usar bloques de hielo para mantener la comida fría y así conservarla. Invierte una gran cantidad de dinero en bloques de hielo, pero pierde todo porque se derriten mientras los transportan. Al ver esto, Caleb espera ayudar a su padre a recuperar las pérdidas de los bloques de hielo ganándose su amor con su esfuerzo. Entonces, le pide a su madre que le preste USD 5000 y los invierte en granos. Como estalla la Segunda Guerra Mundial, el precio de los granos se dispara, por lo que Caleb hace una fortuna. Para el cumpleaños de su padre, organiza una fiesta y planea regalarle sus ganancias. Habiéndose olvidado por completo del cumpleaños de su padre, Aron anuncia su compromiso con su novia sin que ella lo sepa con la intención de salvar su reputación, lo que su padre declara como el mejor regalo que ha recibido. Sin embargo, cuando Caleb presenta su regalo con entusiasmo, su padre frunce el ceño en señal de desaprobación, reprendiéndolo por aprovecharse de la guerra y exigiéndole que devuelva el dinero.

 

Caleb, desconsolado y en un estado de desesperación, mete dinero en el bolsillo de su padre antes de escaparse. Al ver esto, Aron corre tras él y en el camino lo reprende por su "error". Con resentimiento, Caleb le dice que lo va a llevar a un lugar y, sin que Aron lo sepa, lo lleva con su madre. Cuando Aron ve que su sagrada madre, a la que creía fallecida, se ha vuelto una prostituta, sufre un colapso mental y enloquece instantáneamente. Las noticias de la locura de Aron llegan a su padre, quien, abrumado por el dolor, sufre un derrame cerebral y queda paralizado. Al final de la película, Caleb está al lado de la cama de su padre y, con la ayuda de la novia de Aron, finalmente logra reconciliarse con él.

La película abre con el siguiente fragmento de texto:

 

En el sur de California, las montañas de Santa Lucía, oscuras y melancólicas, se alzan como un muro entre la apacible ciudad agrícola de Salinas y el agitado puerto pesquero de Monterrey, a quince millas de distancia.

 

Adam, el padre de Caleb, vive en la apacible ciudad agrícola de Salinas, donde ha labrado un hermoso y sereno "jardín del Edén" alimentado por su fe. Luego de su partida, la madre de Caleb se dirige "al Este del Edén", donde vive en el escarpado puerto pesquero de Monterrey, al que hace referencia el título de la película. Este es un mundo real lleno de vicios y deseos. Sin embargo, el llamado jardín del Edén no es más que una ilusión mediante la vista gorda y el bloqueo de los pecados de la realidad. Cuando esta fachada queda expuesta ante la auténtica naturaleza humana, se desintegra al instante, convirtiéndose en polvo.

Volviendo a la historia de la Biblia, Adán y Eva vivían en el jardín del Edén, felices y en paz. El único requisito que Dios les había dado era que no comieran del fruto del árbol del conocimiento. Sin mencionar si la Biblia es una creación divina o humana, el simple hecho de llamar al fruto prohibido "el fruto de la sabiduría" en lugar de referirse directamente a él como el fruto del pecado u otra cosa demuestra la sabiduría de la gente del antiguo Medio Oriente. Ellos ya habían entendido que la "sabiduría" es la raíz de todos los pecados y es el pecado original de los humanos. Sin embargo, los antepasados de la humanidad prefirieron renunciar a su felicidad eterna en el Edén por el sabor del fruto de la sabiduría, lo que refleja el deseo innato que tiene la humanidad de ser libre y el deseo de controlar su propio destino. Es bastante ridículo que Dios intentara mantener la bondad a través de la ignorancia humana.

 

James Dean, con su corta vida de solo 24 años, nos dejó tres películas: Al este del paraíso, Rebelde sin causa y Gigante, que son clásicos que simbolizan el espíritu de la generación beat. Su flor de la vida floreció antes de abrirse por completo y se marchitó de forma repentina, lo que hizo que muchos se lamentaran. Pero la cámara congelada captó a la eterna figura joven y hermosa de este chico que también era un hombre.

Comentarios 0

Todavía no hay comentarios.

De este autor