BLADE RUNNER ES UN CEBOLLA
Reseñas generales
Esta es una de esas películas que hay que ver, una y otra vez, porque como una cebolla se puede desarmar en mil capaz y siempre te vas a sorprender.

Aparenta ser un film de acción de los 80, con un estilo noir y psicodélico, sin embargo, el mundo creado por Scott es mucha más que la lectura lineal de un cazador de recompensas en búsqueda de cuatro sujetos.
En este mundo distópico donde se cría humanoides para trabajo forzado y prostitución y son enviados a otras colonias, planetas, no se sabe bien donde, aparecen 4 renegados, que luego de robar una nave vuelven a la tierra, lo cual tienen prohibido, y las autoridades no saben por qué. Lo que si saben es que hay que eliminarlos inmediatamente. (¿A qué se debe tanto miedo?)
Para la tarea contratan a este cazador (un Blade Runner) llamado Deckard. Al parecer es el mejor, el tipo estaba retirado, pero lo empujan de vuelta a la acción, ya que las circunstancias apremian. Entonces Deckard sale en búsqueda de los cuatro replicantes. Dos mujeres, dos hombres. No son simples esclavos, son fuerte, son ágiles, son la última tecnología en humanoides.
Vamos a encontrarnos con términos al estilo de porta-pieles para referirse a estos replicantes, la intención es clara. La intención es sacarle toda chispa de humanidad a los replicantes, para justificar su cacería, su muerte o como ellos dicen “el retiro”.
¿No te recuerda a algo? ¿Tiburón, King Kong?
Y son los replicantes, estos genomas creados en laboratorios, los que constantemente nos recuerdan cuan humos son. Ellos se encargan de que no olvides ni un segundo lo que siente, lo que sufren y cuanto temen.
Pero la tarea de Deckard es cazarlo, olvidarse de todo y matar a sangre fría. Él es un profesional, por lo tanto, nada lo va a detener. El problema surge cuando conoce a una bella replicante (Rachael) que, por circunstancias de la vida, él ahora le debe un favor. A esta no la puede cazar, pero sabe que alguien más lo va a hacer. Intenta protegerla y surge algo que no esperaba: Cariño por un ser creado en probeta. Porque nadie más que Deckard sabe cuánto plástico usaron para crear a Rachael: sus recuerdos, su tecnología, su función como esclava en este planeta.
Lo interesante de esta casería es que suena más bien a un gran juego de ajedrez donde el caballo es atacado, el peón pone a jaque al rey blanco, el alfil mata a la reina. Realmente es un vaivén donde cualquiera puede ganar.
El lenguaje es quizás el elemento más significativo, fíjate bien, aparece una lengua oriental (no estoy segura si es chino, mandarín o alguna otra), lo que si se es que el director hace que los personajes se comuniquen en un lenguaje que nosotros no entendemos para hacernos salir a la superficie y ver más allá. Acá no importa lo que se dice, sin no lo que no se dice.
La película plantea la cacería como el dilema moral más conocido.
¿Quién dio autoridad de un hombre a matar a otro hombre?
Todas las respuestas aparecen en el enfrentamiento final entre Deckard y Roi. El lobo frente al cazador, y el cazador es cazado.
El sub texto de la muerte de Roy. Roy sabiendo que va a morir, Deckard herido y vulnerable, se transforma inmediatamente en lo que siempre temió: “ser la presa”. Y es en ese instante final donde Roy se eleva y elige la libertad de su alma a través del perdón.
Por supuesto que Deckard todavía se está preguntado qué paso. ¿Por qué le perdonó la vida? ¿Cómo puede ser que un objeto de uso tenga piedad?
Y si es posible, porque es la naturaleza humana deshumanizar todo aquello de lo que quiere sacar provecho para evitar la culpa. Pero Roy había vivido en sus cortos cuatro años, un millón de vidas, y tenía todas las respuestas.
Blade Runner plantea en profundidad el sentido de la vida, solo que lo disfrazan en esta asombrosa película de acción, con unos protagonistas extraordinarios, y una estética única para que te olvides por un rato de ¿qué somos, a qué hemos venido y cuando vamos a morir?










Comentarios 0
Todavía no hay comentarios.