Deth note crítica💩

Narrativa

La película Death Note de 2017, dirigida por Adam Wingard y distribuida por Netflix, es una adaptación del famoso anime y manga que ha generado opiniones divididas entre los fans y los críticos. La premisa básica sigue siendo la misma: un joven encuentra un cuaderno con el poder de matar a cualquiera cuyo nombre sea escrito en él. Sin embargo, los cambios realizados en la adaptación han sido motivo de controversia y han provocado una reacción negativa significativa.

El mayor problema con la película es que los productores intentaron hacer algo completamente nuevo con una historia que muchos consideran perfecta tal y como está. En lugar de mantenerse fieles al material original, decidieron cambiar las personalidades y motivaciones de los personajes principales, lo que ha sido una de las principales quejas de los fanáticos. Light Turner, interpretado por Nat Wolff, es presentado más como un adolescente perturbado que como el genio calculador que era Light Yagami en el anime. Esta reinterpretación de Light transforma el corazón de la historia, ya que el conflicto intelectual entre Light y L, que es fundamental en el anime, pierde su fuerza y profundidad.

L, interpretado por Keith Stanfield, también sufre una transformación que no hace justicia a su contraparte animada. Aunque Stanfield ofrece una actuación interesante y capta algunas de las excentricidades de L, el personaje carece de la brillantez y la meticulosidad que lo hacían tan fascinante en el anime. La relación entre Light y L, que debería ser el núcleo de la tensión de la historia, se siente superficial y apresurada, perdiendo así gran parte del encanto del original.

Otro punto de crítica es la decisión de trasladar la historia de Japón a Estados Unidos y cambiar los nombres y características culturales de los personajes. Esta occidentalización de la trama no añade valor significativo y, en muchos casos, parece un intento forzado de hacer la historia más accesible a una audiencia occidental. El resultado es una adaptación que se siente desconectada de la esencia del material fuente y que no logra capturar la profundidad y complejidad cultural del original.

La estética visual y la cinematografía son, sin embargo, aspectos positivos de la película. Adam Wingard logra crear una atmósfera oscura y estilizada que, aunque diferente del anime, tiene su propio atractivo. Además, la interpretación de Willem Dafoe como Ryuk es uno de los puntos más destacados. Dafoe aporta carisma y una presencia inquietante al personaje, aunque su tiempo en pantalla es limitado.

El ritmo de la película es otro aspecto problemático. La trama avanza a un ritmo frenético, tratando de cubrir demasiados eventos en poco tiempo. Esto resulta en una narrativa apresurada que no da espacio para desarrollar adecuadamente las subtramas ni explorar las cuestiones morales y filosóficas que son centrales en el anime.  

Death Note de. 2017 tuvo el potencial de ser una reinterpretación fresca y emocionante, pero los cambios drásticos en los personajes y la historia, junto con una ejecución apresurada, la convierten en una adaptación que decepciona a muchos fanáticos. Mientras que la estética y algunas actuaciones individuales son destacables, la película falla en capturar la esencia y profundidad del material original. Para aquellos que buscan una verdadera experiencia Death Note el anime sigue siendo la opción más recomendada.

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