Polos opuestos.

Personajes

No hay nada que pueda decir para alegrar a Dane. Cada palabra que sale de mi boca es una tortura para él.  Creo que nunca nos vamos a entender y me pregunto, <¿por qué sigo aún con él?>. Dane y yo nos conocimos en la secundaria. Siempre mostró un interés en mí desde el primer día en que me vio. Me decía piropos, me regalaba flores, las hallaba en cualquier lado: en mi escritorio, en mi casillero, y pare de contar… Yo lo ignoraba por esa parte, hasta no quería mostrá interés por todo lo lindo que era conmigo, aunque por dentro estaba totalmente enamorada, pero no iba a permitir que me dominara por esa parte, aunque pensándolo bien, era demasiado tarde. Estaba como una boba y completamente enamorada de él. Se supone que mi aspecto rudo iba a espantar a todos los chicos, pero con Dane pasó lo contrario.  Dane era un chico muy apuesto, alto, atento, inteligente, su estilo de vida era distinto, todo lo contrario a mí, pero por qué se fijó en mí, era lo único que no salía de mi mente. Al parecer ya no seguía siendo la chica ruda que pensaba o que solía ser. Dane cambió eso en mí, y ya no podía permitirlo. Un día cuando salgo de clases voy a mi casillero, como de costumbre y al cerrarlo estaba Dane parado justo allí en frente de mí. Yo me asusté. Inmediatamente dijo: -pareces que has visto a un muerto. Le dije que se largara y que dejara de fastidiarme y mandarme flores o esas cosas estúpidas que me hacían vomitar(aunque era mentira). Estuvo a mi lado todo este tiempo que estuve de ida a la salida y me dijo que era me veía muy tierna con mi aspecto dark y desaliñado. Me invitó a salir y obvio me negué.  <ni lo sueñes>. Pero me sentía muy feliz por eso. Desde entonces comenzamos a hablar más cada día. Todos los días estábamos juntos. Comenzamos a salir y esta vez  no me negaba. Era un príncipe de un cuentos de hadas en el cual estaba viviendo. Me encantaba que su atención estuviese puesta en mí.  Y ya no encondía mis sentimientos por él, pasamos más de un año saliendo juntos a comer, o a fiestas, a lugares con paisajes hermosos, todo lo que una mujer quiere vivir al lado de un hombre que la ama, y así me sentía, amada, querida… Por fin le dije que sí para comenzar nuestro noviazgo, ¡Qué emoción! Todo era de maravilla. Me gustaba mucho estar con él en todo momento.  Con el tiempo nuestro amor se volvió tóxico.  Tan tóxico que discutíamos por todo y eso me lastimaba el corazón. Ya todo cambió.  Ya no éramos la típica pareja feliz que solíamos ser: feliz, alegre, entusiasmada, que veía todo color de rosas. Todo fue de mal en peor. Pero lo peor de todo es que no quería dejarlo, ni él a mí. Hacíamos el amor cada vez que podíamos y eso me encantaba. Nos golpeámos muy violentamente.  Su actitud era irreconocible.  No sabía que un muchacho tan benévolo pudiera convertirse en una persona así, ya no no aquel muchacho que solía ser. Era todo lo contrario. Pero lo amo.  Lo sigo amando, pero por qué. Y me di cuenta de que solos iguales ahora. Creo que adoptó la mala actitud que de vez en cuando salía de mí. Pero todo esto es solo el principio. Hay que cosas que no imaginaríamos que podíamos hacer, y es lo que más me aterra…

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