
Southland (2009)★ 8.6/10
- Crimen
- Drama
- Suspenso
Dirección: Christopher Chulack, Nelson McCormick, J. Michael Muro, Félix Enríquez Alcalá, Allison Anders
Guion: Ann Biderman, Sara Gran, Heather Zuhlke, Chitra Sampath, Chad Feehan
Narra la vida de los agentes de policía que trabajan para el Departamento de Policía de Los Ángeles.
Reparto y equipo
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Michael CudlitzOfficer John Cooper
Shawn HatosyDetective Sammy Bryant
Regina KingDetective Lydia Adams
Ben McKenzieOfficer Ben Sherman
C. Thomas HowellOfficer Dewey Dudek
Arija BareikisOfficer Chickie Brown
Jamie McShaneSergeant Terry Hill
Michael McGradyDetective Daniel Salinger
Dorian MissickDetective Ruben Robinson
Kevin AlejandroDetective Nate Moretta
Tom Everett ScottDetective Russell Clarke
Emily BerglTammi BryantPremios · 2 premios, 1 nominaciones
Ver todo ›- NominadoPrimetime Emmy Awards 2013Primetime Emmy · Mejor coordinación de dobles de riesgo en una serie, miniserie o película de drama
- GanadorPrimetime Emmy Awards 2012Primetime Emmy · Mejor coordinación de dobles de riesgo
- GanadorPrimetime Emmy Awards 2011Primetime Emmy · Mejor coordinación de dobles de riesgo
Reseñas
E
Esteban Eordogh4 de septiembre de 2026
Esteban Eordogh4 de septiembre de 2026Southland (conocida en español como El barrio de Los Ángeles) no es una película, sino una de las series policíacas más brutales, honestas y minusvaloradas de la televisión reciente.
Si tuviera que calificarla, le daría 4.5 de 5 estrellas (★★★★☆).
Lo que hace esta historia no es venderte un espectáculo de policías héroes atrapando al malo del día con música dramática de fondo. Southland se siente como si hubieras subido a la patrulla con dos agentes agotados en un martes cualquiera por la tarde en Los Ángeles. Se mete en el barro. Sientes el calor del asfalto, el olor a sudor, el peso insoportable del chaleco antibalas y, sobre todo, el impacto sicológico desgarrador de ver lo peor del ser humano turno tras turno.
Lo hermoso de la serie radica en sus imperfecciones humanas:
John Cooper (Michael Cudlitz): Es el corazón palpitante del programa. Un oficial veterano, impecable en la calle, pero roto por dentro, luchando contra un dolor de espalda paralizante, una adicción a los analgésicos que intenta ocultar y la soledad de ser un hombre gay en un entorno machista. Verlo entrenar al novato Ben Sherman es una lección de vida.
El tono callejero: La cámara al hombro, casi de documental, no busca adornar la violencia ni romantizar el trauma. Hay episodios donde no pasa "nada" espectacular, y aun así no puedes despegar los ojos porque la tensión entre los compañeros y la empatía por las víctimas se sienten demasiado reales.
Sin respuestas fáciles: No hay discursos morales ni finales felices empaquetados con moño. Muchas veces los oficiales regresan a casa frustrados, derrotados o vacíos, y la serie te deja a ti con esa misma pesadez en el pecho.
Es una obra maravillosa sobre la empatía, el desgaste emocional y lo difícil que es mantener la cordura cuando tu trabajo diario consiste en sostener los pedazos de una sociedad que se rompe. Si buscas algo que se sienta vivo, imperfecto y profundamente humano, esta historia te va a dejar huella.
Si tuviera que calificarla, le daría 4.5 de 5 estrellas (★★★★☆).
Lo que hace esta historia no es venderte un espectáculo de policías héroes atrapando al malo del día con música dramática de fondo. Southland se siente como si hubieras subido a la patrulla con dos agentes agotados en un martes cualquiera por la tarde en Los Ángeles. Se mete en el barro. Sientes el calor del asfalto, el olor a sudor, el peso insoportable del chaleco antibalas y, sobre todo, el impacto sicológico desgarrador de ver lo peor del ser humano turno tras turno.
Lo hermoso de la serie radica en sus imperfecciones humanas:
John Cooper (Michael Cudlitz): Es el corazón palpitante del programa. Un oficial veterano, impecable en la calle, pero roto por dentro, luchando contra un dolor de espalda paralizante, una adicción a los analgésicos que intenta ocultar y la soledad de ser un hombre gay en un entorno machista. Verlo entrenar al novato Ben Sherman es una lección de vida.
El tono callejero: La cámara al hombro, casi de documental, no busca adornar la violencia ni romantizar el trauma. Hay episodios donde no pasa "nada" espectacular, y aun así no puedes despegar los ojos porque la tensión entre los compañeros y la empatía por las víctimas se sienten demasiado reales.
Sin respuestas fáciles: No hay discursos morales ni finales felices empaquetados con moño. Muchas veces los oficiales regresan a casa frustrados, derrotados o vacíos, y la serie te deja a ti con esa misma pesadez en el pecho.
Es una obra maravillosa sobre la empatía, el desgaste emocional y lo difícil que es mantener la cordura cuando tu trabajo diario consiste en sostener los pedazos de una sociedad que se rompe. Si buscas algo que se sienta vivo, imperfecto y profundamente humano, esta historia te va a dejar huella.