La pintura del futuro

La pintura del futuro (2025)★ 9.7/10

AR · 72 min · 2025

  • Documental

Dirección: Alejandro Maly

Edgardo Marranti plasma visiones de otras dimensiones en su arte. Lo que antes parecía delirio, hoy define su vocación creativa.

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Reseñas

EEsteban Valladares Arce2 de junio de 2026
“La Pintura del Futuro” (2025) es una película documental dirigida por Alejandro Maly. Aquí conoceremos la vida de Edgardo Marranti, un artista plástico que pinta cuadros desde 1978, guiado por seres de otras dimensiones. A lo largo de cuatro décadas, lleva más de 5000 pinturas acumuladas, de un estilo nada convencional, aparentemente sencillo pero complicado en la comprensión del todo. Cuando comenzó, su familia y amigos creyeron que estaba loco, y él también. Así, en busca de respuestas, emprendió un camino de autoconocimiento que confirmó sus experiencias, cruzando caminos con la ufología. Hoy su misión es clara: pintar. A través de este documental, conoceremos los frutos de su trabajo y cómo a través de sus cuadros propone revelar un legado místico para una humanidad futura. Sin imposición, sin sensacionalismo, sin publicidad. Sino una huella en el planeta. Accesible para todos. Una misión de vida que se aleja de lo que se puede esperar en un proyecto de vida de índole espiritual.

“¿Qué es lo real y qué damos por sentado sin cuestionarlo?”. Esa es la pregunta central en su película. Abordándola desde la comprensión empática, por encima de la indagación de una respuesta universal. En lugar de un método científico que coloque al artista Edgardo Marranti en el ojo público, la dirección opta por una ambientación reservada, tanto en las entrevistas como en el montaje final. Espero que el espectador se lleve lo siguiente. Aquí estamos para escuchar, respetar y valorar. Porque plantea una invitación honesta a su filosofía y te ofrece la opción de aceptar. Existen dos razones para ello.

Primero, por el trato interpersonal para relatar la historia de nuestro protagonista, mediante tomas que relucen por la cotidianeidad, la sencillez en la fotografía y el encuentro de armonía en medio de los escenarios de la naturaleza. Posiblemente, haya ciertos datos contextuales que requieran una investigación personal, más allá de lo que el título está comunicando. A pesar de ello, la emoción universal por la búsqueda de la verdad permite la conexión con la obra.

En un segundo motivo, yace una capa más profunda en el sentido audiovisual. La experimentación en el manejo de imagen con sonido en la postproducción le añade una concepción adicional a la obra, como pieza de videoarte. La filmación de los cuadros de Marranti en planos cerrados lineales, mezclado con la psicodélica banda sonora. Exponiendo los cuadros poco a poco, dando misterio a sus pinturas repletas de trazos, buscando que formemos la imagen completa de sus obras de arte. La inmersión con esta reinvención de nuestra realidad es un viaje alucinante, visualmente sugestivo y auditivamente etéreo.

Como una excursión de campo. Estamos aquí para desconectarnos del mundo. Pasarla bien en entornos fuera de nuestra zona de confort. Terminado el viaje, podemos volver a la vida acostumbrada. No se trata de una religión, sino de conocer personas que son como tú y yo. Marranti lo deja en claro siempre que puede. Es respetuoso con el espectador. Alejandro Maly respeta sus decisiones. El respeto guarda respeto. En mi caso, también tiene mi respeto. Más que ello, me impresiona y alegra saber que existe un ser humano que haya hecho una vida plena, encontrando un propósito claro al cual aspirar desde la adolescencia. En una sociedad que involuntariamente demanda una ruta de vida encaminada al sobrevivir, hoy parece heroico atestiguar un ejemplo así de humildad.
EEugenia Valentina Escobar1 de junio de 2026
Existen artistas que dominan las técnicas y otros que dominan el concepto pero Marranti parece ubicarse en otro lugar, el de quien se deja de conducir por una fuerza que considera superior así mismo. Por eso, lo que aparece en pantalla no es solamente el recorrido de un pintor, sino de alguien que entiende su trabajo como una misión. Sus cuadros trascienden la búsqueda estética y funcionan como registros de una experiencia espiritual, así como vehículo de un mensaje que, según Marranti, está destinado a una humanidad futura. En este sentido, sus pinturas parecen moverse en un universo donde el arte, la fe y el misterio conviven sin la necesidad de explicarse por completo.
En este contexto, Alejandro Maly construye un relato íntimo pero también respetuoso de su protagonista, Edgardo Marranti, evitando el sancionalismo y las explicaciones simplistas. Más que intentar validar o cuestionar sus experiencias, el documental se concentra en observarlas y comprender cómo moldean su vida y su obra.
AAlma Raquel Alonso Lucena31 de mayo de 2026
En un mundo de dominancia hiperracional, utilitaria y comercial, La pintura del futuro demuestra que el arte todavía puede ser un canal hacia lo imperceptible. Alejandro Maly ha filmado un documental que entiende que la realidad no acaba en lo que ven a simple vista nuestros ojos, sino que en este mundo albergan dimensiones del espíritu capaces de revelar lo que guardamos en silencio mediante el talento artístico.

Maly fue de la abstracción a la certeza palpable en pantalla. Si tuviera que definirlo: es sobre la creencia, el propósito y el misterio de “lo otro”.

La pintura del futuro es un documental imprescindible, hecho con la generosidad y empatía de un cineasta que no busca explicarnos un enigma, porque prefiere que caminemos junto a él, que estemos en el proceso.

Maly nos propone atravesar un puente dirigido a la alteridad; un espacio para reconocer que cada ser humano transita caminos y experiencias distintas (identidad única).

Concretamente, su invitación final es precisamente: contemplar el microcosmos de Edgardo despojadxs de prejuicios y etiquetas sociales.

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