
Después de Un buen día (2023)★ 7.0/10
Después de un buen día
- Documental
Dirección: Nestor Frenkel
Guion: Nestor Frenkel
Un documental que narra la historia de la peor-mejor película Argentina, “Un Buen día”.
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LucianoAvila31 de julio de 2024El mismo Frenkel comentó luego de la proyección que en realidad él nunca había visto Un Buen Día sino hasta que ya estaba editando este documental. Y esa gran decisión se ve en la pantalla, se nota que esto no está hecho por un amante de la película, sino por un amante de los amantes de la película.
Creo que uno de los grandes logros de Frenkel acá, es no quedarse solo con el fanatismo desmedido, sino trascenderlo, llevarlo al plano más sentimental, de unión de las personas. Sin por ello ignorar ingenuamente el impacto negativo que la mala fama puede haber tenido por ejemplo en Aníbal, que tras tantos años sigue teniendo sentimientos encontrados con la película, o en la ausencia de Lucila, que se entiende (y además fue aclarado luego por Frenkel) que no quiso participar del documental.
Luego de una primera secuencia pensada para dar contexto y también para satisfacer los latiguillos que esperan revivir los conocedores de Un Buen Día, es cuando empieza a entrar la mano de Frenkel, que arranca a contar las historias personales de sus protagonistas y el trasfondo de la película. Esa actitud de ver más allá, de rescatar el costado humano tras el fenómeno en sí, es el toque ya característico del director, el que le da humanidad a lo cómico, y que le habilita al espectador (además de la risa) la empatía.
Hace tiempo que tengo sentimientos encontrados con el consumo irónico, sobre todo referido a productos culturales. La verdad no me gusta cuando públicamente se critica algo usando la burla y una risa de superioridad. Recuerdo que cuando empezaba a subir videos a YouTube y buscaba el tono que quería tener (allá por el 2016 o 2017) consideré hacer un video destrozando Un Buen Día, con una película así estaba servido. Pero por suerte nunca me decidí a hacer dicho video. Tal vez hubiera ligado un cameo en este documental, pero sin dudas me habría lamentado teñir de mala onda el mundillo de Apreciación de Un Buen Día (que luego marginalmente vi crecer desde bastante temprano) o pensar que tal vez mis comentarios le hubieran molestado a Quique (tipazo con quien pude trabajar años más tarde en mi primer laburo por contrato, en Perla Negra 2.0). No por lo que yo hubiera dicho en aquel hipotético video, sino por el cómo lo hubiera dicho. Porque estoy convencido de que la mayoría de las veces, lo que molesta de un comentario negativo no es tanto el contenido, sino la forma, y creo que el caso de Un Buen Día es un claro ejemplo de cómo la forma (en este caso para bien) puede acabar eclipsando totalmente al contenido mismo. Cosa que solo puede suceder cuando hay mentalidades abiertas y bien predispuestas tanto del emisor como del receptor.
Creo que uno de los grandes logros de Frenkel acá, es no quedarse solo con el fanatismo desmedido, sino trascenderlo, llevarlo al plano más sentimental, de unión de las personas. Sin por ello ignorar ingenuamente el impacto negativo que la mala fama puede haber tenido por ejemplo en Aníbal, que tras tantos años sigue teniendo sentimientos encontrados con la película, o en la ausencia de Lucila, que se entiende (y además fue aclarado luego por Frenkel) que no quiso participar del documental.
Luego de una primera secuencia pensada para dar contexto y también para satisfacer los latiguillos que esperan revivir los conocedores de Un Buen Día, es cuando empieza a entrar la mano de Frenkel, que arranca a contar las historias personales de sus protagonistas y el trasfondo de la película. Esa actitud de ver más allá, de rescatar el costado humano tras el fenómeno en sí, es el toque ya característico del director, el que le da humanidad a lo cómico, y que le habilita al espectador (además de la risa) la empatía.
Hace tiempo que tengo sentimientos encontrados con el consumo irónico, sobre todo referido a productos culturales. La verdad no me gusta cuando públicamente se critica algo usando la burla y una risa de superioridad. Recuerdo que cuando empezaba a subir videos a YouTube y buscaba el tono que quería tener (allá por el 2016 o 2017) consideré hacer un video destrozando Un Buen Día, con una película así estaba servido. Pero por suerte nunca me decidí a hacer dicho video. Tal vez hubiera ligado un cameo en este documental, pero sin dudas me habría lamentado teñir de mala onda el mundillo de Apreciación de Un Buen Día (que luego marginalmente vi crecer desde bastante temprano) o pensar que tal vez mis comentarios le hubieran molestado a Quique (tipazo con quien pude trabajar años más tarde en mi primer laburo por contrato, en Perla Negra 2.0). No por lo que yo hubiera dicho en aquel hipotético video, sino por el cómo lo hubiera dicho. Porque estoy convencido de que la mayoría de las veces, lo que molesta de un comentario negativo no es tanto el contenido, sino la forma, y creo que el caso de Un Buen Día es un claro ejemplo de cómo la forma (en este caso para bien) puede acabar eclipsando totalmente al contenido mismo. Cosa que solo puede suceder cuando hay mentalidades abiertas y bien predispuestas tanto del emisor como del receptor.
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lucia castello25 de abril de 2024
lucia castello25 de abril de 2024grandísimos todos





