
Déjame estar contigo (2025)★ 6.7/10
Let Me Be with You
- Drama
Dirección: Isaac Cherem
Guion: Fernanda Eguiarte
Lucía tiene una enfermedad incurable, Bruno es deportado a México sin hogar. Una llamada los reúne en un viaje de resiliencia, reconstrucción y esperanza mientras intentan lo imposible para salvarse mutuamente a través del poder del amor.
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User-142492155429 de junio de 2025
User-142492155429 de junio de 2025Contiene spoilers
La primera vez que vi Déjame estar contigo no la entendí. Me pareció una de esas películas que van demasiado despacio, que parecen no tener un “punto”, que hablan bajito mientras tú esperas que griten algo. Pero el problema no era la película. Era yo. No estaba lista.
Volví a verla años después, con un par de heridas encima, algunas ausencias nuevas, y con esa sensación que te deja la vida cuando ya no eres tan ingenua como para pensar que todo se puede arreglar con una buena conversación o un abrazo a tiempo. Y entonces me rompió.
Déjame estar contigo no es una historia sobre el amor romántico. O bueno, sí, pero no como nos lo han vendido. Es una historia sobre lo que pasa cuando amar no es suficiente. Sobre el silencio entre dos personas que se quieren pero ya no saben cómo tocarse, cómo decirse lo que duele sin que duela más. Sobre quedarse al lado de alguien aun cuando sabes que se está yendo, lentamente, como si se deshiciera frente a ti y no pudieras hacer nada para evitarlo.
Es una película que duele sin gritar. Que no dramatiza. Que no exagera. Que simplemente te muestra lo que muchos vivimos y nadie dice: que a veces el amor no alcanza. Que hay momentos en los que quieres gritarle al otro “quédate”, pero solo te sale un “haz lo que necesites”. Que el “estoy contigo” no siempre salva, y sin embargo, se dice igual.
La forma en que está filmada también se siente personal. Hay tomas largas, silencios incómodos, miradas que duran demasiado y que, en lugar de aclarar las cosas, las nublan más. Todo eso, lo que en otras películas se siente lento, aquí se vuelve necesario. Porque la vida real también se siente así cuando estás atravesando algo: densa, confusa, pausada.
Y no sé cómo explicarlo, pero hay algo profundamente humano en ver a dos personas que no saben cómo quererse bien, pero lo intentan. Que se equivocan. Que se hieren. Que no tienen las respuestas. Y aún así… ahí siguen, intentando. A veces eso también es amor. Uno torpe, uno que duele, pero amor al fin.
Déjame estar contigo no te da soluciones. No te dice qué hacer si un día te pasa algo parecido. Solo te acompaña. Y a veces, eso es todo lo que necesitamos. Que alguien, aunque sea una película, te diga: “entiendo lo que sientes, yo también lo he sentido”.
Y eso fue lo que me hizo llorar. No una escena en particular, ni una frase dramática. Fue esa sensación de estar viendo mi propia historia, aunque con otros nombres y otras voces. Fue sentir que por fin alguien había puesto en palabras (o en silencios) lo que yo no había sabido decir. Lo que a veces ni siquiera sabía que sentía.
Al final, no sé si recomendaría esta película. Porque siento que no es algo que se recomienda. Es algo que te encuentra cuando lo necesitas. Y cuando lo hace, no te deja igual.
Hay películas que ves con los ojos. Esta se ve con el corazón roto.
Volví a verla años después, con un par de heridas encima, algunas ausencias nuevas, y con esa sensación que te deja la vida cuando ya no eres tan ingenua como para pensar que todo se puede arreglar con una buena conversación o un abrazo a tiempo. Y entonces me rompió.
Déjame estar contigo no es una historia sobre el amor romántico. O bueno, sí, pero no como nos lo han vendido. Es una historia sobre lo que pasa cuando amar no es suficiente. Sobre el silencio entre dos personas que se quieren pero ya no saben cómo tocarse, cómo decirse lo que duele sin que duela más. Sobre quedarse al lado de alguien aun cuando sabes que se está yendo, lentamente, como si se deshiciera frente a ti y no pudieras hacer nada para evitarlo.
Es una película que duele sin gritar. Que no dramatiza. Que no exagera. Que simplemente te muestra lo que muchos vivimos y nadie dice: que a veces el amor no alcanza. Que hay momentos en los que quieres gritarle al otro “quédate”, pero solo te sale un “haz lo que necesites”. Que el “estoy contigo” no siempre salva, y sin embargo, se dice igual.
La forma en que está filmada también se siente personal. Hay tomas largas, silencios incómodos, miradas que duran demasiado y que, en lugar de aclarar las cosas, las nublan más. Todo eso, lo que en otras películas se siente lento, aquí se vuelve necesario. Porque la vida real también se siente así cuando estás atravesando algo: densa, confusa, pausada.
Y no sé cómo explicarlo, pero hay algo profundamente humano en ver a dos personas que no saben cómo quererse bien, pero lo intentan. Que se equivocan. Que se hieren. Que no tienen las respuestas. Y aún así… ahí siguen, intentando. A veces eso también es amor. Uno torpe, uno que duele, pero amor al fin.
Déjame estar contigo no te da soluciones. No te dice qué hacer si un día te pasa algo parecido. Solo te acompaña. Y a veces, eso es todo lo que necesitamos. Que alguien, aunque sea una película, te diga: “entiendo lo que sientes, yo también lo he sentido”.
Y eso fue lo que me hizo llorar. No una escena en particular, ni una frase dramática. Fue esa sensación de estar viendo mi propia historia, aunque con otros nombres y otras voces. Fue sentir que por fin alguien había puesto en palabras (o en silencios) lo que yo no había sabido decir. Lo que a veces ni siquiera sabía que sentía.
Al final, no sé si recomendaría esta película. Porque siento que no es algo que se recomienda. Es algo que te encuentra cuando lo necesitas. Y cuando lo hace, no te deja igual.
Hay películas que ves con los ojos. Esta se ve con el corazón roto.
A
Alma Raquel Alonso Lucena18 de mayo de 2025
Alma Raquel Alonso Lucena18 de mayo de 2025Una cinta mexicana que toca la migración y la enfermedad terminal sin sentimentalismos. Es una carta de amor a la ciudad de México.














