
Megalópolis: Una fábula (2024)★ 4.9/10
Megalopolis
- Drama
- Fantasía
- Ciencia Ficción
Dirección: Francis Ford Coppola
Guion: Francis Ford Coppola
Una disputa de intereses e ideales con tono épico romano en la reconstrucción de una Nueva York futurista ahora llamada Nueva Roma.
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con nosotros no se juega mi rey! te paro y te siento como CAMIONETA
S

Saeid Zun1 de enero de 2026
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Megalopolis ...
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Lo futurizo en Civil War
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Francis Cobo1 de junio de 2025
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Kael, Sneaks, zapatillas y las ganas de ir al cine
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Javier Porta Fouz15 de mayo de 2025
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Es oficial: Francis Ford Coppola es considerado "EL PEOR DIRECTOR DEL 2024"
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Jeroo Casco12 de marzo de 2025
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La conversación, hermenéutica y fenomenología
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Francis Cobo5 de marzo de 2025
0Reparto y equipo
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Adam DriverCesar Catilina
Giancarlo EspositoMayor Cicero
Nathalie EmmanuelJulia Cicero
Aubrey PlazaWow Platinum
Shia LaBeoufClodio Pulcher
Jon VoightHamilton Crassus III
Laurence FishburneFundi Romaine
Talia ShireConstance Crassus Catilina
Jason SchwartzmanJason Zanderz
Kathryn HunterTeresa Cicero
Grace VanderWaalVesta Sweetwater
Chloe FinemanClodia PulcherVideos
Ver todo ›Premios · 0 premios, 2 nominaciones
Ver todo ›- NominadoAcademy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, USA 2025Saturn Award · Best Science Fiction Film
- NominadoCannes Film Festival 2024En competición · Palme d'Or
Reseñas
R
Renny Paterno7 de diciembre de 2025
Renny Paterno7 de diciembre de 2025Es muy Syfy... Eso es lo que juega en su contra. Y no logramos conectar con el origen mágico del poder. Vi que era como un análisis de la sociedad Romana futura pero con vestigios Retroculturales. Es perfecta a la vista... Pero creo que el error fue hacer una película y no una serie donde hubiera habido más tiempo para entender el concepto artístico y el trasfondo filosófico de un super hombre que manipula la realidad como a su vez es víctima de la realidad. ✌🏼
Una total locura, que solo el tiempo dirá si será un icono de un nuevo tipo de cine como lo fue Dark City en su momento. #GoodLuck
(Yo si veo potencial en ella).
Una total locura, que solo el tiempo dirá si será un icono de un nuevo tipo de cine como lo fue Dark City en su momento. #GoodLuck
(Yo si veo potencial en ella).
A
Agus López | RedApple3 de febrero de 2025
Agus López | RedApple3 de febrero de 2025FFC hizo lo que quiso con su guita y yo lo banco completamente.
E
Edward_Knight26 de enero de 2025
Edward_Knight26 de enero de 2025La película comienza con fuerza al trazar paralelismos entre la sociedad estadounidense moderna y la antigua Roma, creando una alegoría convincente. Sin embargo, pierde enfoque en la segunda mitad, pasando de un comentario social a intrigas políticas intrincadas, lo que disminuye su alcance y deja sus temas con una sensación de vacío.
M
Mônica24 de enero de 2025
Mônica24 de enero de 2025La ambición de Francis Ford Coppola es evidente, pero su intento de abarcar demasiadas ideas en una sola película hace que se sienta desarticulada e incoherente. Aunque la dirección artística tiene sus momentos, algunas escenas parecen baratas, lo que socava la grandeza de la película.
L
LucianoAvila7 de enero de 2025
LucianoAvila7 de enero de 2025Las películas con recepciones tan divisorias son de las que más interesantes resultan de experimentar, porque es más imprevisible imaginar qué le causará a uno. Y tras ver Megalopolis, uno puede entender por qué una gran parte del público la rechaza, mientras que otra la halaga. Esto parecería darse porque la película tiene simbolismos e ideas orbitando como para que alguien, si está dispuesto a buscar una respuesta más en sí mismo que en la obra, pueda rescatar alguna idea. Pero si uno espera una elaboración más sólida o palpable, se va a encontrar con que el resultado de Megalopolis no alcanza a sus propias pretensiones, lo cual sería perdonable si al menos no estuviera encastrada en un relato que tampoco acaba de cuajar. Sus ideas no terminan de alcanzar al espectador, incluso al margen de los elementos más confusos de la narrativa, porque simplemente no se entiende qué se quiere transmitir.
En el transcurso de un primer visionado, la película se pierde a sí misma entre frases grandilocuentes y similitudes con la caída de la República romana (más específicamente con la conjuración de Catilina), cosas que, más que aportar, entorpecen el relato. Pero tras finalizar, deja la duda de si tal vez se trate de una obra con una lectura más compleja de lo que aparenta, y si con algún visionado o información extra uno pueda desenterrar un significado.
En el medio, entre una historia que no emociona, y una gradilocuencia poco específica y que por momentos se siente vacía, parecería haber algo.
Se puede intuir una critica a la sociedad norteamericana y a los criterios de desarrollo urbanístico, pero lo que falta es la particularidad, saber respecto a qué exactamente y, sobre todo, mantenerlo consistente a lo largo de la narración.
Megalopolis no es lo suficientemente clara como para construir una idea masomenos concreta y conformar al público clásico, ni es lo suficientemente abierta como para permitir un abanico de interpretaciones y satisfacer a un espectador más activo.
En el transcurso de un primer visionado, la película se pierde a sí misma entre frases grandilocuentes y similitudes con la caída de la República romana (más específicamente con la conjuración de Catilina), cosas que, más que aportar, entorpecen el relato. Pero tras finalizar, deja la duda de si tal vez se trate de una obra con una lectura más compleja de lo que aparenta, y si con algún visionado o información extra uno pueda desenterrar un significado.
En el medio, entre una historia que no emociona, y una gradilocuencia poco específica y que por momentos se siente vacía, parecería haber algo.
Se puede intuir una critica a la sociedad norteamericana y a los criterios de desarrollo urbanístico, pero lo que falta es la particularidad, saber respecto a qué exactamente y, sobre todo, mantenerlo consistente a lo largo de la narración.
Megalopolis no es lo suficientemente clara como para construir una idea masomenos concreta y conformar al público clásico, ni es lo suficientemente abierta como para permitir un abanico de interpretaciones y satisfacer a un espectador más activo.
R
RRMM2425 de diciembre de 2024
RRMM2425 de diciembre de 2024Es Coppola y su creatividad puesta de manifiesto.
Es una expresión artística ambientada en una nueva Roma (pero con rasgos definitivos del otrora Imperio Romano, esta vez en Nueva York)
Es una descripción de las luchas políticas y relaciones personales para alcanzar el poder de una Metrópolis, así como también una historia romántica shakespediana en algún momento.
Adam Driver realmente toma un papel que, a mí me parece, que abarca la profundidad de su personaje y su psiquis.
Y del resto del elenco todos muy bien, Giancarlo Esposito, Laurence Fishburne, y el gran Dustin Hoffman....( Debimos empezar por allí, cierto?).
Es una película tan arrogante como delirante, pero, de nuevo , quiénes somos nosotros para criticar a Coppola.?
Es una expresión artística ambientada en una nueva Roma (pero con rasgos definitivos del otrora Imperio Romano, esta vez en Nueva York)
Es una descripción de las luchas políticas y relaciones personales para alcanzar el poder de una Metrópolis, así como también una historia romántica shakespediana en algún momento.
Adam Driver realmente toma un papel que, a mí me parece, que abarca la profundidad de su personaje y su psiquis.
Y del resto del elenco todos muy bien, Giancarlo Esposito, Laurence Fishburne, y el gran Dustin Hoffman....( Debimos empezar por allí, cierto?).
Es una película tan arrogante como delirante, pero, de nuevo , quiénes somos nosotros para criticar a Coppola.?
P
Pancho195716 de diciembre de 2024
Pancho195716 de diciembre de 2024Megalópolis (Coppola, 2024)
Francis Ford Coppola no es un nombre más en el universo del cine. Es el autor (guionista, productor y director) de títulos como La conversación (1974), Apocalipsis ahora (1979), La ley de la calle (1983) o la trilogía de El padrino (1972, 1974, 1990), por nombrar las que más nos han impresionado. Es una de las figuras dominantes del cine del último tercio del Siglo XX. A finales del primer cuarto del Siglo XXI nos sale con Megalópolis, su legado, su testamento, en el decir de algunos comentaristas. En fin. Una decisiva ventaja de Megalópolis sobre otros bodrios que nos ha tocado ver es que uno comienza a olvidarla ya desde los títulos del final. La mente humana es maravillosa.
Megalópolis comienza con una pregunta y su respuesta: "¿Cuándo muere un imperio? ¿Se derrumba en un momento terrible? No. No, pero llega un momento en que la gente ya no cree en él. Es entonces cuando un imperio comienza a morir." Las dos horas que siguen constituyen el desarrollo visual de esa respuesta. No es por la historia; no es por el guión o la escenografía; la película misma es la representación de un cuerpo moribundo.
La historia es infantil, inverosímil. El guión parece haber sido descuartizado por una banda de carniceros borrachos. Las actuaciones: seis o siete amigos dispuestos a darle el gusto al bueno de Francis (destaca, por lo bochornosa, la "actuación" de Dustin Hoffman). La iluminación, muchas sombras, cosa de parecer expresionista al estilo de Metrópolis (Fritz Lang, 1927). La escenografía, pesada, mucha estatua en movimiento, mucha piedra, mármol, escalinatas y columnas que no dicen nada. Dos horas de esto, chicos.
Megalópolis abunda en tonalidades doradas, auríferas; luces de atardeceres alternando con sombras. No se trata, sin embargo, de un tono melancólico. Se trata de una interminable sucesión de ruido y flashes, palabras grandilocuentes y contrastes característicos del cine pochoclero contemporáneo. Entre frase y frase sentenciosa se nos ofrece una larga lista de clichés a la moda: Roma=Nueva York, poder=dinero, arquitecto=artista, por nombrar algunos.
En una entrevista para la versión española de Vanity Fair*, Coppola declara, sobre las influencias que nutrieron a Megalópolis: "No habría podido hacerla sin subirme como lo hago a los hombros de G.B. Shaw, Voltaire, Rousseau, Bentham, Mill, Dickens, Emerson, Thoreau, Fuller, Fournier, Morris, Carlyle, Ruskin, Butler y Wells, todos en uno; con Eurípides, Tomás Moro, Moliere, Pirandello, Shakespeare, Beaumarchais, Swift, Kubrick, Murnau, Goethe, Platón, Esquilo, Spinoza, Durrell, Ibsen, Abel Gance, Fellini, Visconti, Bergman, Bergson, Hesse, Hitchcock, Kurosawa, Cao Xueqin, Mizoguchi, Tolstoi, McCullough, Moisés y los profetas". Dale que va. Como si la mera yuxtaposición de frases e ideas sueltas alcanzaran para dar forma a una obra.
Se ha dicho que la saga de El Padrino escenifica los cambios de moral de la sociedad norteamericana. Podría argumentarse que buena parte de la filmografía de Coppola habla de lo mismo. Megalópolis no es la excepción; es, simplemente, burda, vulgar, desquiciada.
En una de las escenas iniciales de Megalópolis aparece lo que, a juicio de este escriba, constituye una posible respuesta a la pregunta sobre el fin del imperio. Se trata de un zapato. La cámara muestra un edificio de concepción grecoromana y, en primer plano, el zapato de un personaje representado en una estatua de bronce. Algún prócer, suponemos; alguno de los "padres fundadores", tal vez. Lo que verdaderamente interesa es el objeto. El zapato es duro, simple, lineal, austero, severo. Radicalmente distinto del festival decadente que se ofrece en las dos horas restantes.
Megalópolis se pregunta, finalmente, qué es el arte. Contesta: el arte es el dominio del tiempo. Se pregunta también: ¿cómo hacer arte en el fin del imperio? Uno está tentado de señalarle: "No se puede, Francis". Sin embargo, deben tenerse en cuenta las limitaciones del individuo. A la mañana siguiente de ver Megalópolis, entre mate y mate le conté algunas escenas a mi mujer. "Fellinesca sin Fellini", sugirió. Una síntesis perfecta.
(*) Nota de Anthony Breznican en Vanity Fair el 30/4/2024. https://www.revistavanityfair.es/articulos/megalopolis-de-francis-ford-coppola-pelicula-significado-protagonistas
Francis Ford Coppola no es un nombre más en el universo del cine. Es el autor (guionista, productor y director) de títulos como La conversación (1974), Apocalipsis ahora (1979), La ley de la calle (1983) o la trilogía de El padrino (1972, 1974, 1990), por nombrar las que más nos han impresionado. Es una de las figuras dominantes del cine del último tercio del Siglo XX. A finales del primer cuarto del Siglo XXI nos sale con Megalópolis, su legado, su testamento, en el decir de algunos comentaristas. En fin. Una decisiva ventaja de Megalópolis sobre otros bodrios que nos ha tocado ver es que uno comienza a olvidarla ya desde los títulos del final. La mente humana es maravillosa.
Megalópolis comienza con una pregunta y su respuesta: "¿Cuándo muere un imperio? ¿Se derrumba en un momento terrible? No. No, pero llega un momento en que la gente ya no cree en él. Es entonces cuando un imperio comienza a morir." Las dos horas que siguen constituyen el desarrollo visual de esa respuesta. No es por la historia; no es por el guión o la escenografía; la película misma es la representación de un cuerpo moribundo.
La historia es infantil, inverosímil. El guión parece haber sido descuartizado por una banda de carniceros borrachos. Las actuaciones: seis o siete amigos dispuestos a darle el gusto al bueno de Francis (destaca, por lo bochornosa, la "actuación" de Dustin Hoffman). La iluminación, muchas sombras, cosa de parecer expresionista al estilo de Metrópolis (Fritz Lang, 1927). La escenografía, pesada, mucha estatua en movimiento, mucha piedra, mármol, escalinatas y columnas que no dicen nada. Dos horas de esto, chicos.
Megalópolis abunda en tonalidades doradas, auríferas; luces de atardeceres alternando con sombras. No se trata, sin embargo, de un tono melancólico. Se trata de una interminable sucesión de ruido y flashes, palabras grandilocuentes y contrastes característicos del cine pochoclero contemporáneo. Entre frase y frase sentenciosa se nos ofrece una larga lista de clichés a la moda: Roma=Nueva York, poder=dinero, arquitecto=artista, por nombrar algunos.
En una entrevista para la versión española de Vanity Fair*, Coppola declara, sobre las influencias que nutrieron a Megalópolis: "No habría podido hacerla sin subirme como lo hago a los hombros de G.B. Shaw, Voltaire, Rousseau, Bentham, Mill, Dickens, Emerson, Thoreau, Fuller, Fournier, Morris, Carlyle, Ruskin, Butler y Wells, todos en uno; con Eurípides, Tomás Moro, Moliere, Pirandello, Shakespeare, Beaumarchais, Swift, Kubrick, Murnau, Goethe, Platón, Esquilo, Spinoza, Durrell, Ibsen, Abel Gance, Fellini, Visconti, Bergman, Bergson, Hesse, Hitchcock, Kurosawa, Cao Xueqin, Mizoguchi, Tolstoi, McCullough, Moisés y los profetas". Dale que va. Como si la mera yuxtaposición de frases e ideas sueltas alcanzaran para dar forma a una obra.
Se ha dicho que la saga de El Padrino escenifica los cambios de moral de la sociedad norteamericana. Podría argumentarse que buena parte de la filmografía de Coppola habla de lo mismo. Megalópolis no es la excepción; es, simplemente, burda, vulgar, desquiciada.
En una de las escenas iniciales de Megalópolis aparece lo que, a juicio de este escriba, constituye una posible respuesta a la pregunta sobre el fin del imperio. Se trata de un zapato. La cámara muestra un edificio de concepción grecoromana y, en primer plano, el zapato de un personaje representado en una estatua de bronce. Algún prócer, suponemos; alguno de los "padres fundadores", tal vez. Lo que verdaderamente interesa es el objeto. El zapato es duro, simple, lineal, austero, severo. Radicalmente distinto del festival decadente que se ofrece en las dos horas restantes.
Megalópolis se pregunta, finalmente, qué es el arte. Contesta: el arte es el dominio del tiempo. Se pregunta también: ¿cómo hacer arte en el fin del imperio? Uno está tentado de señalarle: "No se puede, Francis". Sin embargo, deben tenerse en cuenta las limitaciones del individuo. A la mañana siguiente de ver Megalópolis, entre mate y mate le conté algunas escenas a mi mujer. "Fellinesca sin Fellini", sugirió. Una síntesis perfecta.
(*) Nota de Anthony Breznican en Vanity Fair el 30/4/2024. https://www.revistavanityfair.es/articulos/megalopolis-de-francis-ford-coppola-pelicula-significado-protagonistas
E
Enano Cuervo14 de diciembre de 2024
Enano Cuervo14 de diciembre de 2024Lamentablemente la caída de un imperio. Desperté a mi novia y le dije: “gorda se murió mi ídolo”.
T
Tomás Barberena Rodriguez14 de diciembre de 2024
Tomás Barberena Rodriguez14 de diciembre de 2024La película es mala, los efectos son malos, no entiendo la idea, ni el sentido, lo bancamos a Coppola porque es una leyenda pero acá no se, yo quería bancar igual.
M
Mermecrazy11 de diciembre de 2024
Mermecrazy11 de diciembre de 2024El inmenso director FRANCIS FORD COPPOLA (n. 1939) parece haber filmado esta película como una suerte de testamento cinematográfico de un director que tuvo su mejor época en la década de 1970 con tres films extraordinarios como EL PADRINO I (1972), LA CONVERSACIÓN (1974) y EL PADRINO II (1974).
Con MEGALÓPOLIS el espectador asiste a una película que tiene más ambiciones que logros. Basta leer que esta historia comenzó a pensarla a inicios de la década de 1980 y que puso 120 millones de dólares de su bolsillo para filmarla para que, en el momento de verla, se advierta que no se trata de una obra maestra sino de una película que hace una encendida defensa de la imaginación al servicio de crear un mundo mejor y de luchar por una utopía que no termine en una distopía, muy emparentado todo esto con la carrera cinematográfica de este gran director siempre creativo y ambicioso.
El escenario es NUEVA YORK, aunque se llame NUEVA ROMA. Allí el científico e investigador CÉSAR CATALINA (ADAM DRIVER) ha creado un material innovador llamado MEGALÓN para la construcción de un mundo con mejor calidad de vida. Sin embargo, son varias las dificultades que tendrá su proyecto que vienen del alcalde FRANKLIN CÍCERO (GIANCARLO ESPÓSITO) archienemigo del progreso y político corrupto que responde a los banqueros, En el medio de ambos aparece la hija del alcalde llamada JULIA (la actriz inglesa NATHALIE EMMANUEL) que se enamora de CÉSAR y las tensiones estallarán en la segunda mitad de la película.
La película es impecable en los rubros técnicos, está muy bien filmada y con un elenco que además de las excelentes actuaciones de ADAM DRIVER y GIANCARLO ESPÓSITO tiene en roles secundarios nada menos que a JOHN VOIGHT y DUSIN HOFFMAN.
MEGALÓPOLIS, por su irregularidad, está claramente por debajo del mejor cine de COPPOLA, pero no por eso deja de ser una buena película que merece ser vista (7/10)
Con MEGALÓPOLIS el espectador asiste a una película que tiene más ambiciones que logros. Basta leer que esta historia comenzó a pensarla a inicios de la década de 1980 y que puso 120 millones de dólares de su bolsillo para filmarla para que, en el momento de verla, se advierta que no se trata de una obra maestra sino de una película que hace una encendida defensa de la imaginación al servicio de crear un mundo mejor y de luchar por una utopía que no termine en una distopía, muy emparentado todo esto con la carrera cinematográfica de este gran director siempre creativo y ambicioso.
El escenario es NUEVA YORK, aunque se llame NUEVA ROMA. Allí el científico e investigador CÉSAR CATALINA (ADAM DRIVER) ha creado un material innovador llamado MEGALÓN para la construcción de un mundo con mejor calidad de vida. Sin embargo, son varias las dificultades que tendrá su proyecto que vienen del alcalde FRANKLIN CÍCERO (GIANCARLO ESPÓSITO) archienemigo del progreso y político corrupto que responde a los banqueros, En el medio de ambos aparece la hija del alcalde llamada JULIA (la actriz inglesa NATHALIE EMMANUEL) que se enamora de CÉSAR y las tensiones estallarán en la segunda mitad de la película.
La película es impecable en los rubros técnicos, está muy bien filmada y con un elenco que además de las excelentes actuaciones de ADAM DRIVER y GIANCARLO ESPÓSITO tiene en roles secundarios nada menos que a JOHN VOIGHT y DUSIN HOFFMAN.
MEGALÓPOLIS, por su irregularidad, está claramente por debajo del mejor cine de COPPOLA, pero no por eso deja de ser una buena película que merece ser vista (7/10)
T
Teo Alaz29 de noviembre de 2024
Teo Alaz29 de noviembre de 2024Súper buena, el mensaje que está detrás puede ser un poco confuso pero es una sátira a la sociedad en la que vivimos y los paralelismos que existen con el antigüo imperio Romano, desde la corrupción, el libertinaje y la política hasta cuestionamientos humanos, como el amor, el olvido, la motivación y la bondad.
Una película profunda con una estética visual extravagante, pero muy bien cuidada y hermosa, no hablemos de su reparto, sencillamente excelente.
Dato curioso, se demoró 40 años en producirla y algo muy personal, si continuamos con la misma manera de gobernar, posiblemente terminemos igual, acabando con Roma.
Una película profunda con una estética visual extravagante, pero muy bien cuidada y hermosa, no hablemos de su reparto, sencillamente excelente.
Dato curioso, se demoró 40 años en producirla y algo muy personal, si continuamos con la misma manera de gobernar, posiblemente terminemos igual, acabando con Roma.
R
Rodrigo Villagolzarri31 de octubre de 2024
Rodrigo Villagolzarri31 de octubre de 2024Su análisis del tiempo político está impregnado de optimismo burgués. Con todo y con eso, por medio de la forma sugiere la duda acerca de la validez de lo que existe. Vale más apreciarlo como un trabajo del todo artístico, que como una declaración o propuesta política.




















