
Baraka (1992)★ 8.5/10
- Documental
Dirección: Ron Fricke
Guion: Ron Fricke, Mark Magidson, Genevieve Nicholas, Constantine Nicholas, Bob Green
Una serie de escenas magistralmente rodadas que captan la vida humana y los rituales religiosos en todo el mundo.
Artículos sobre esto
Reparto y equipo
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A
Alaina_Nash25 de julio de 2025
Alaina_Nash25 de julio de 2025Cualquiera que vea esta película solo como un documental escénico o cultural no la entiende realmente. Entrelaza historia, religión, sociedad y naturaleza en un todo coherente. La segunda mitad ofrece olas de emoción, sobre todo el segmento de los niños pobres que casi me hizo llorar. El lente del director está lleno de compasión. Es una película que nunca queres que termine.
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Ari_Vaughn25 de julio de 2025
Ari_Vaughn25 de julio de 2025Sinceramente, no es más que una proyección de paisajes impactantes e hitos culturales. Hermosos, sin dudas, pero no necesariamente una obra maestra. Con un director de fotografía confiable y un gran presupuesto, podes hacer algo similar sin demasiados aportes de un director o un guionista.
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LucianoAvila31 de julio de 2024
LucianoAvila31 de julio de 2024Que Ron Fricke haya sido el director de fotografía de Koyaanisqatsi tiene excesivo sentido, de hecho la primera mitad de Baraka tiene varios momentos de reminiscencias muy fuertes (a veces a niveles delictivos) con esta película. Aunque la increíble habilidad fotográfica de Fricke carece de la elocuente y centrada narrativa de la que Godfrey Reggio es capaz en sus mejores momentos.
De acá se desprende algo de lo más interesante: el cómo las diferencias entre las películas de ambos directores evidencian lo que cada uno aportó a la inmensa Koyaanisqatsi. Ya que el resto de la trilogía qatsi nunca alcanzó del todo el nivel estético de su primera entrega (la única en la que Fricke participó), y luego las películas que dirigió Fricke, si bien conservan su sorprendente belleza fotográfica, se sienten narrativamente menos consistentes y más dispersas que las películas de Reggio. Quedando así Koyaanisqatsi, lamentablemente, como el único ejemplo de la unión de estas dos grandes fuerzas creativas.
De acá se desprende algo de lo más interesante: el cómo las diferencias entre las películas de ambos directores evidencian lo que cada uno aportó a la inmensa Koyaanisqatsi. Ya que el resto de la trilogía qatsi nunca alcanzó del todo el nivel estético de su primera entrega (la única en la que Fricke participó), y luego las películas que dirigió Fricke, si bien conservan su sorprendente belleza fotográfica, se sienten narrativamente menos consistentes y más dispersas que las películas de Reggio. Quedando así Koyaanisqatsi, lamentablemente, como el único ejemplo de la unión de estas dos grandes fuerzas creativas.
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Alexa_Stevens25 de julio de 2025
Alexa_Stevens25 de julio de 2025Qualquer pessoa que o trate apenas como um documentário cênico ou cultural não está entendendo a questão principal. O filme mistura história, religião, sociedade e natureza em um todo coeso. A segunda metade proporciona ondas de emoção, especialmente o segmento sobre crianças carentes, que quase me levou às lágrimas. A lente do diretor está impregnada de compaixão; é um filme que você não quer que acabe nunca.
D
Dale_Hobbs25 de julio de 2025
Dale_Hobbs25 de julio de 2025Honestamente, é apenas uma apresentação de slides de paisagens impressionantes e marcos culturais — bonito, com certeza, mas não necessariamente uma obra-prima. Com um diretor de fotografia sério e um grande orçamento, é possível fazer algo semelhante sem muita contribuição de um diretor ou roteirista.
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Alejandra_Mathews25 de julio de 2025
Alejandra_Mathews25 de julio de 2025Honestly, it’s just a slideshow of striking landscapes and cultural landmarks—beautiful, sure, but not necessarily a masterpiece. With a reliable cinematographer and a big budget, you could make something similar without much input from a director or screenwriter.
D
Darnell_Reed25 de julio de 2025
Darnell_Reed25 de julio de 2025Anyone who treats this as just a scenic or cultural documentary is missing the point. It weaves history, religion, society, and nature into a cohesive whole. The second half delivers waves of emotion, especially the segment on impoverished children that nearly brought me to tears. The director’s lens is steeped in compassion; it’s a film you never want to end.



















