
El fanático (1996)★ 6.4/10
The Fan
- Acción
- Drama
- Suspenso
- Deportes
Dirección: Tony Scott
Guion: Peter Abrahams, Phoef Sutton
Bobby Rayburn, tres veces MVP, se une a los San Francisco Giants, pero tras su peor temporada, el fan obsesivo Gil Renard intenta ayudarlo, y va demasiado lejos.
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Ver todo ›- NominadoSan Sebastián International Film Festival 1996Golden Seashell · Golden Seashell
Reseñas
A
Amadeo Monaiser14 de agosto de 2024
Amadeo Monaiser14 de agosto de 2024Excelente película. Realmente excelente.
Narra a la perfección en lo que se convirtió el deporte. La masificación y la toxicidad que desencadenan, en este caso llevado al extremo, en tragedias.
Hay varios puntos importantes que aborda la película. Empecemos:
Primero, nos enseña el egoísmo y egocentrismo de los atletas super famosos. Tipos que, tal como lo dice Bobby, juegan para uno mismo, se encaprichan y miran por arriba del hombro a cualquier otro ser humano (llámese periodista, hincha, etc.). Dicho esto, cabe aclarar que esta postura es contradictoria. Esto porque, el deportista llega a dónde llega, en un 99%, por mérito propio, entonces ¿Por qué no jugaría para si mismo y sus propios intereses? ¿Por qué sentimos que le debe algo a sus fanáticos?. Bien, estas dos preguntas se pueden explicar por el hecho de que, como expone magistralmente De Niro en más de un escena, sin los consumidores, todo el espectáculo se iría por la borda. Todos los millones, los lujos, la fama, son imposibles de conseguir sin alguien que te consuma y te enaltezca.
Por otro lado, también noto una critica extremadamente exacta, no solo para esa época (los noventa), sino para la actualidad. Esto es: espectadores que, no conformes con ser simples testigos de hechos deportivamente asombrosos, buscan continuamente ser ellos mismos los protagonistas. Siempre buscando hacerse notar, persiguiendo la idea de que deben ser escuchados porque tienen más conocimientos sobre el jugo que los propios protagonistas, todo con el único objetivo de escapara a su fracasada y mundana realidad. Esto, fogoneado, como no podría ser de otra manera, por los pesimistas medios de comunicación que, en búsqueda de la portada perfecta, alimentan este odio que tienen los fanáticos con los deportistas, porque estos últimos no le dan importancia a lo que digan, piensen o sientan los primeros (lo cual es lo mas lógico).
Para cerrar, mi reflexión es que, con todo este circo de deportistas individualistas, fanáticos exagerados y medios cómplices, no se esta haciendo mas que desviar la atención de quienes realmente la merecen y son, nada mas y nada menos que, los empresarios del deporte. Trajeados que jamás practicaron ninguna disciplina ni sintieron pasión por algo que no sea su beneficio propio, pero imponen, indirectamente, las reglas del juego a su gusto y placer para llenarse los bolsillos mediante la miseria del resto, obligando a espectadores y protagonistas a enemistarse insólitamente porque "vende" más, cuando todos deberían tirar para el mismo lado.
Gracias Tony Scott por esta maravilla.
Narra a la perfección en lo que se convirtió el deporte. La masificación y la toxicidad que desencadenan, en este caso llevado al extremo, en tragedias.
Hay varios puntos importantes que aborda la película. Empecemos:
Primero, nos enseña el egoísmo y egocentrismo de los atletas super famosos. Tipos que, tal como lo dice Bobby, juegan para uno mismo, se encaprichan y miran por arriba del hombro a cualquier otro ser humano (llámese periodista, hincha, etc.). Dicho esto, cabe aclarar que esta postura es contradictoria. Esto porque, el deportista llega a dónde llega, en un 99%, por mérito propio, entonces ¿Por qué no jugaría para si mismo y sus propios intereses? ¿Por qué sentimos que le debe algo a sus fanáticos?. Bien, estas dos preguntas se pueden explicar por el hecho de que, como expone magistralmente De Niro en más de un escena, sin los consumidores, todo el espectáculo se iría por la borda. Todos los millones, los lujos, la fama, son imposibles de conseguir sin alguien que te consuma y te enaltezca.
Por otro lado, también noto una critica extremadamente exacta, no solo para esa época (los noventa), sino para la actualidad. Esto es: espectadores que, no conformes con ser simples testigos de hechos deportivamente asombrosos, buscan continuamente ser ellos mismos los protagonistas. Siempre buscando hacerse notar, persiguiendo la idea de que deben ser escuchados porque tienen más conocimientos sobre el jugo que los propios protagonistas, todo con el único objetivo de escapara a su fracasada y mundana realidad. Esto, fogoneado, como no podría ser de otra manera, por los pesimistas medios de comunicación que, en búsqueda de la portada perfecta, alimentan este odio que tienen los fanáticos con los deportistas, porque estos últimos no le dan importancia a lo que digan, piensen o sientan los primeros (lo cual es lo mas lógico).
Para cerrar, mi reflexión es que, con todo este circo de deportistas individualistas, fanáticos exagerados y medios cómplices, no se esta haciendo mas que desviar la atención de quienes realmente la merecen y son, nada mas y nada menos que, los empresarios del deporte. Trajeados que jamás practicaron ninguna disciplina ni sintieron pasión por algo que no sea su beneficio propio, pero imponen, indirectamente, las reglas del juego a su gusto y placer para llenarse los bolsillos mediante la miseria del resto, obligando a espectadores y protagonistas a enemistarse insólitamente porque "vende" más, cuando todos deberían tirar para el mismo lado.
Gracias Tony Scott por esta maravilla.


































