
Wild Wild West (1999)★ 5.0/10
- Acción
- Comedia
- Occidental
- Ciencia Ficción
Dirección: Barry Sonnenfeld
Guion: Jim Thomas, John Thomas, S.S. Wilson, Brent Maddock, Jeffrey Price
Dos de los mejores agentes especiales del Salvaje Oeste deben salvar al presidente Grant de las garras de un científico confederado que quiere venganza tras haber perdido la guerra civil.
Reparto y equipo
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Will SmithCapt. James West
Kevin KlineArtemus Gordon
Kenneth BranaghDr. Arliss Loveless
Salma HayekRita Escobar
M. Emmet WalshColeman
Ted LevineGen. 'Bloodbath' McGrath
Frederique Van Der WalAmazonia
Musetta VanderMunitia
Sofia EngMiss Lippenrieder
Bai LingMiss East
Garcelle BeauvaisGirl In Water Tower
Mike H. McGaughyBig RebVideos
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E
Esteban Eordogh29 de abril de 2025
Esteban Eordogh29 de abril de 2025Ah, el lejano Oeste... una tierra de polvo, sudor y oportunidades, donde los trenes escupían humo sobre vastas llanuras y los inventores excéntricos podían ser tan peligrosos como los forajidos más buscados. En medio de este torbellino de finales del siglo XIX, conocimos a dos hombres tan distintos como el día y la noche, unidos por un destino que olía a pólvora y a aceite de serpiente.
Estaba James West, un apuesto capitán del ejército, un hombre de acción cuyo ingenio rápido solo era superado por su puntería. Su mundo era tangible, de puños y balas, de resolver los problemas con una mezcla de encanto y fuerza bruta. Luego estaba Artemus Gordon, un agente del servicio secreto, un maestro del disfraz y un genio de los artilugios. Su mente danzaba con ideas, creando maravillas mecánicas que a menudo parecían sacadas de un sueño febril.
Estos dos hombres, cuyas personalidades chocaban como dos trenes a toda velocidad, se vieron obligados a colaborar para detener a un lunático llamado Dr. Arliss Loveless. Imaginen a un hombre sin piernas, impulsado por una mente brillante y retorcida, obsesionado con la venganza contra un Sur que sentía lo había traicionado. Su plan era ambicioso y aterrador: usar sus ingeniosos (y a menudo letales) inventos para desestabilizar a los Estados Unidos.
A través de salones polvorientos y desiertos abrasadores, a bordo de un tren mecánico gigante que parecía un monstruo de metal, West y Gordon persiguieron a Loveless. Sus interacciones fueron un baile constante de sarcasmo y respeto a regañadientes. West, con su pragmatismo terrenal, a menudo miraba con incredulidad los elaborados planes de Gordon, mientras que este último encontraba la impulsividad de West a veces exasperante, pero innegablemente efectiva.
Pero bajo esa fachada de disputas constantes, crecía una camaradería silenciosa. Se necesitaban el uno al otro. La astucia de Gordon complementaba la valentía de West, y la determinación de West inspiraba la inventiva de Gordon. Juntos, enfrentaron peligros inimaginables, desde secuaces con armas extrañas hasta la seducción de la bella y enigmática Rita Escobar, una mujer con sus propios motivos ocultos.
En su viaje, descubrieron la fragilidad de la confianza y la fuerza que se encuentra en la diversidad. Aprendieron que las apariencias engañan y que incluso el villano más despiadado puede tener cicatrices profundas que expliquen, aunque no justifiquen, su locura.
Al final, en un enfrentamiento espectacular donde la tecnología chocó con la tradición, West y Gordon lograron frustrar los planes de Loveless, salvando a la nación de su retorcida visión. No se convirtieron en los mejores amigos del mundo, quizás, pero sí se ganaron un respeto mutuo forjado en el crisol de la aventura. Regresaron a sus vidas, seguramente un poco cambiados por la experiencia, llevando consigo las cicatrices de las batallas libradas y el recuerdo de una alianza improbable que demostró que incluso los polos opuestos pueden unirse por un bien mayor.
Valoración: ⭐⭐½
Estaba James West, un apuesto capitán del ejército, un hombre de acción cuyo ingenio rápido solo era superado por su puntería. Su mundo era tangible, de puños y balas, de resolver los problemas con una mezcla de encanto y fuerza bruta. Luego estaba Artemus Gordon, un agente del servicio secreto, un maestro del disfraz y un genio de los artilugios. Su mente danzaba con ideas, creando maravillas mecánicas que a menudo parecían sacadas de un sueño febril.
Estos dos hombres, cuyas personalidades chocaban como dos trenes a toda velocidad, se vieron obligados a colaborar para detener a un lunático llamado Dr. Arliss Loveless. Imaginen a un hombre sin piernas, impulsado por una mente brillante y retorcida, obsesionado con la venganza contra un Sur que sentía lo había traicionado. Su plan era ambicioso y aterrador: usar sus ingeniosos (y a menudo letales) inventos para desestabilizar a los Estados Unidos.
A través de salones polvorientos y desiertos abrasadores, a bordo de un tren mecánico gigante que parecía un monstruo de metal, West y Gordon persiguieron a Loveless. Sus interacciones fueron un baile constante de sarcasmo y respeto a regañadientes. West, con su pragmatismo terrenal, a menudo miraba con incredulidad los elaborados planes de Gordon, mientras que este último encontraba la impulsividad de West a veces exasperante, pero innegablemente efectiva.
Pero bajo esa fachada de disputas constantes, crecía una camaradería silenciosa. Se necesitaban el uno al otro. La astucia de Gordon complementaba la valentía de West, y la determinación de West inspiraba la inventiva de Gordon. Juntos, enfrentaron peligros inimaginables, desde secuaces con armas extrañas hasta la seducción de la bella y enigmática Rita Escobar, una mujer con sus propios motivos ocultos.
En su viaje, descubrieron la fragilidad de la confianza y la fuerza que se encuentra en la diversidad. Aprendieron que las apariencias engañan y que incluso el villano más despiadado puede tener cicatrices profundas que expliquen, aunque no justifiquen, su locura.
Al final, en un enfrentamiento espectacular donde la tecnología chocó con la tradición, West y Gordon lograron frustrar los planes de Loveless, salvando a la nación de su retorcida visión. No se convirtieron en los mejores amigos del mundo, quizás, pero sí se ganaron un respeto mutuo forjado en el crisol de la aventura. Regresaron a sus vidas, seguramente un poco cambiados por la experiencia, llevando consigo las cicatrices de las batallas libradas y el recuerdo de una alianza improbable que demostró que incluso los polos opuestos pueden unirse por un bien mayor.
Valoración: ⭐⭐½




















