
Scarface: Cara Cortada (1932)★ 7.8/10
Scarface
- Acción
- Crimen
- Film-Noir
Dirección: Howard Hawks, Richard Rosson
Guion: Armitage Trail, Ben Hecht, Seton I. Miller, John Lee Mahin, W.R. Burnett
En el Chicago de los años 20, el despiadado inmigrante Tony "Scarface" Camonte toma el poder después de matar a su jefe y desafiar a su nuevo líder, Johnny Lovo. A medida que el imperio de Tony se expande, también lo hace su mortífera búsqueda de control, lo que desencadena una violenta guerra de bandas.
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fhpbooks30 de marzo de 2026Esta es la película original que inspiró a Brian DePalma y a Oliver Stone a realizar en 1983 (51 años después) el brillante remake “Scarface” (“El precio del poder”), con Al Pacino de protagonista. Aunque ambos films están ambientados en contextos diferentes, los paralelismos son enormes (especialmente en lo que respecta a las relaciones entre los personajes), y de hecho hay algunos diálogos que están tomados de forma textual.
El gangster italoamericano “Tony Camonte”, que en la adaptación de 1983 sería el cubano “Tony Montana”, está basado en la figura de Al Capone – al que apodaban “Scarface” (“Caracortada”) por la cicatriz que exhibía en una de sus mejillas. La droga que maneja Tony Montana en la Miami de principios de los 80 es la cocaína, mientras que su homólogo fílmico y tocayo Camonte, en el Chicago de la era de la Prohibición, se dedica a la venta ilegal de alcohol. Los dos son fieros bandidos carentes de escrúpulos, provistos de unas ansias ilimitadas de poder. El metafórico lema del “The world is yours” (“El mundo es tuyo”) está presente en las dos películas – es el eslógan de una agencia de viajes (en 1932) y de una compañía aérea (en 1983) que los dos Tonys toman como el objetivo literal de sus respectivas carreras.
(...) Es interesante mencionar el propósito de concienciación social que motivó a la realización de este primer “Scarface”: Ya en el prólogo del inicio se critica la indiferencia y la pasividad de las autoridades frente a la violencia que ejercen los criminales en las calles. Un transfondo muy similar tenían los “polizzieschi” italianos de los años 70, donde a veces se iba incluso un paso más allá: Mostrando las connivencias entre la delincuencia organizada y las altas esferas de la política y las finanzas.
En la película de 1932 se critica también el enaltecimiento romántico y la mistificación idealista con que ciertos medios de prensa retrataban a los gangsters; haciéndolos parecer personajes carismáticos y fascinantes ante los ojos de la opinión pública. Pradójicamente, muchos años después, esta tendencia alcanzaría su apogeo con el más mediático de los capos de la Mafia: El famoso John Gotti (1940-2002), jefe de la familia Gambino en Nueva York a finales de los 80. Sobre Gotti se rodaría un recomendable telefilm en 1996 (“Gotti” de Robert Harmon).
(...) En mi opinión, el remake supera al original (algo que en la historia del cine ha sucedido en pocas ocasiones). El “Scarface” de Brian DePalma tiene el doble de duración (3 horas, frente a los 90 minutos del film de 1932) – lo que le da más tiempo para desarrollar y profundizar en la trama y los personajes. Además, en la película ochentera tenemos la excelente banda sonora de Giorgio Moroder.
Aún así, también el “Scarface” de Hawks es sin duda una gran film. Una obra maestra que ningún aficionado al séptimo arte se debería perder.
Felix Hahlbrock Ponce
fhpbooks.com/es
El gangster italoamericano “Tony Camonte”, que en la adaptación de 1983 sería el cubano “Tony Montana”, está basado en la figura de Al Capone – al que apodaban “Scarface” (“Caracortada”) por la cicatriz que exhibía en una de sus mejillas. La droga que maneja Tony Montana en la Miami de principios de los 80 es la cocaína, mientras que su homólogo fílmico y tocayo Camonte, en el Chicago de la era de la Prohibición, se dedica a la venta ilegal de alcohol. Los dos son fieros bandidos carentes de escrúpulos, provistos de unas ansias ilimitadas de poder. El metafórico lema del “The world is yours” (“El mundo es tuyo”) está presente en las dos películas – es el eslógan de una agencia de viajes (en 1932) y de una compañía aérea (en 1983) que los dos Tonys toman como el objetivo literal de sus respectivas carreras.
(...) Es interesante mencionar el propósito de concienciación social que motivó a la realización de este primer “Scarface”: Ya en el prólogo del inicio se critica la indiferencia y la pasividad de las autoridades frente a la violencia que ejercen los criminales en las calles. Un transfondo muy similar tenían los “polizzieschi” italianos de los años 70, donde a veces se iba incluso un paso más allá: Mostrando las connivencias entre la delincuencia organizada y las altas esferas de la política y las finanzas.
En la película de 1932 se critica también el enaltecimiento romántico y la mistificación idealista con que ciertos medios de prensa retrataban a los gangsters; haciéndolos parecer personajes carismáticos y fascinantes ante los ojos de la opinión pública. Pradójicamente, muchos años después, esta tendencia alcanzaría su apogeo con el más mediático de los capos de la Mafia: El famoso John Gotti (1940-2002), jefe de la familia Gambino en Nueva York a finales de los 80. Sobre Gotti se rodaría un recomendable telefilm en 1996 (“Gotti” de Robert Harmon).
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