
Las Noches de Cabiria (1957)★ 8.3/10
Nights of Cabiria
- Drama
Dirección: Federico Fellini
Guion: Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli, Pier Paolo Pasolini, Brunello Rondi
Una prostituta resiliente e ingenua navega por las duras calles de Roma, aferrándose a la esperanza de encontrar el amor verdadero en medio de momentos de fe, encuentros hipnóticos y promesas fugaces de felicidad.
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Ver todo ›Premios · 2 premios, 3 nominaciones
Ver todo ›- NominadoBAFTA Awards 1959BAFTA Film Award · Mejor actriz extranjera
- NominadoBAFTA Awards 1959BAFTA Film Award · Mejor película
- GanadorAcademy Awards, USA 1958Oscar · Mejor película de habla no inglesa
- GanadorSan Sebastián International Film Festival 1957Zulueta Prize · Best Actress
- NominadoCannes Film Festival 1957Palme d'Or · Palma de Oro
Reseñas
C
Carl_Schaeffer23 de mayo de 2025
Carl_Schaeffer23 de mayo de 2025La vida, en el mundo de Fellini, es una serie interminable de apuestas emocionales. Cabiria, siempre esperanzada, se lanza una y otra vez a nuevas aventuras, solo para encontrarse una y otra vez con el desengaño. A través de sus encuentros con distintos hombres, Fellini traza un retrato más amplio de la disparidad de clases: los que están por encima de ella la tratan como un simple pasatiempo, mientras que los de clases más bajas se burlan o la explotan para su propio beneficio.
R
Rudy_Glover21 de mayo de 2025
Rudy_Glover21 de mayo de 2025A pesar de su exterior duro y su comportamiento ruidoso, Cabiria es profundamente vulnerable, siempre anhelando amor. Fellini introduce un humor amargo en sus desventuras: lo que al principio parece risible, pronto se torna desgarrador. La fachada cómica de la película no logra ocultar del todo el dolor subyacente, y la tragedia de Cabiria persiste mucho después de que cae el telón.
D
David Guzmán Quintero9 de octubre de 2024
David Guzmán Quintero9 de octubre de 2024Uno podría dividir la obra de Fellini en dos partes: la última sería la más conocida, o, mejor dicho, la que se narra en ese lenguaje que ahora denominamos felliniano o fellinesco, y empezaría con su magistral La dolce vita (1960); antes de esta, la primera, iría desde El jeque blanco (1952) y concluiría con broche de oro en Las noches de Cabiria (1957), y se caracterizaría por una herencia evidente del Neorrealismo italiano [no olvidemos que Fellini colaboró como guionista en obras maestras de esta corriente, como Roma, ciudad abierta (1945) o Paisà (1946), ambas de Roberto Rossellini].
En Las noches de Cabiria podemos, primero que todo, resaltar dos nombres: primero, el de la esposa de Fellini y protagonista de la película, Giulietta Masina, fiel colaboradora del director en varios trabajos como La strada (1954) o Julieta de los espíritus (1965); Masina nos brinda una interpretación llena de matices y un crisol infinito de expresividad; igual que en La strada es su inocencia y candidez lo que la puede acercar al arquetipo del Pedrolino de la commedia dell’arte, estas representaciones clownescas son muy propias del cine de Fellini (admirador de Chaplin y los hermanos Marx), pues su sueño siempre fue hacer películas hilarantes, sin embargo, sus películas no podían ser más desesperanzadoras; y que esto no se olvide a la hora de ver Cabiria: podemos bailar, cantar, beber, entusiasmarnos con la desgraciada, pero a lo que estamos asistiendo es al declive de una piedra rodante al estilo Bob Dylan; Cabiria disfrutará de la noche, de los hombres, quizás, pero después de la alegría, claro, viene la nostalgia.
El segundo nombre que hay que resaltar es el de uno de los colaboradores en el guion: Pier Paolo Pasolini, antes de ser Pier Paolo Pasolini. Probablemente, Pasolini jugó un papel crucial en las estéticas del cine de Fellini, aquel cine abyecto, que se adentraba al mundo de la prostitución, la corrupción, la lujuria; Pasolini, que se sentía atraído por estos personajes desgraciados y, como en Accattone (1961), condenarlos sin misericordia.
En Las noches de Cabiria podemos, primero que todo, resaltar dos nombres: primero, el de la esposa de Fellini y protagonista de la película, Giulietta Masina, fiel colaboradora del director en varios trabajos como La strada (1954) o Julieta de los espíritus (1965); Masina nos brinda una interpretación llena de matices y un crisol infinito de expresividad; igual que en La strada es su inocencia y candidez lo que la puede acercar al arquetipo del Pedrolino de la commedia dell’arte, estas representaciones clownescas son muy propias del cine de Fellini (admirador de Chaplin y los hermanos Marx), pues su sueño siempre fue hacer películas hilarantes, sin embargo, sus películas no podían ser más desesperanzadoras; y que esto no se olvide a la hora de ver Cabiria: podemos bailar, cantar, beber, entusiasmarnos con la desgraciada, pero a lo que estamos asistiendo es al declive de una piedra rodante al estilo Bob Dylan; Cabiria disfrutará de la noche, de los hombres, quizás, pero después de la alegría, claro, viene la nostalgia.
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Caitlyn_Larsen25 de mayo de 2025
Caitlyn_Larsen25 de mayo de 2025Apesar de seu exterior duro e comportamento barulhento, Cabiria é profundamente vulnerável, sempre ansiando por amor. Fellini injeta um humor amargo em seus infortúnios — o que inicialmente parece ridículo logo se torna doloroso. A fachada cômica do filme não consegue esconder a dor subjacente, e a tragédia de Cabiria perdura muito após o final.
G
Gary_Clark21 de mayo de 2025
Gary_Clark21 de mayo de 2025A vida, no mundo de Fellini, é uma série interminável de jogos emocionais. Cabiria, sempre esperançosa, continua se lançando em novas aventuras, apenas para ter seu coração partido novamente. Por meio dos seus encontros com diferentes homens, Fellini pinta um retrato mais amplo da disparidade de classes — os que estão acima dela tratam-na como pouco mais do que uma diversão passageira, enquanto os das classes mais baixas zombam dela ou a exploram para ganhos pessoais.
A
Aubrey_Stevens18 de mayo de 2025
Aubrey_Stevens18 de mayo de 2025Despite her tough exterior and loud demeanor, Cabiria is deeply vulnerable, always yearning for love. Fellini injects a bitter humor into her misfortunes—what first seems laughable soon turns heartwrenching. The film’s comic facade can’t quite conceal the pain underneath, and Cabiria’s tragedy lingers long after the curtain falls.
T
Trevor_Lang15 de mayo de 2025
Trevor_Lang15 de mayo de 2025Life, in Fellini’s world, is an endless series of emotional gambles. Cabiria, ever hopeful, keeps throwing herself into new adventures, only to be met time and again with heartbreak. Through her encounters with different men, Fellini paints a broader portrait of class disparity—those above her treat her as little more than a passing amusement, while those of lower class mock or exploit her for personal gain.


























