Historias mínimas

Historias mínimas (2002)★ 7.7/10

Unrated · AR,ES · 92 min · 26 de septiembre de 2002

  • Comedia
  • Drama

Dirección: Carlos Sorin

Guion: Pablo Solarz

Tres personas y un bebé emprenden viajes separados, por el mismo camino; sus absurdos sueños e historias se entrelazan en medio de la sobrecogedora y desierta ruta patagónica.

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Reseñas

LLucianoAvila14 de agosto de 2024
Historias mínimas es 3 historias que resultan pequeñas en el gran esquema de las cosas, pero que para sus protagonistas, que viven acostumbrados a la vida tranquila de un pequeño pueblo rutinario, son historias importantes, historias donde la expectativa los hace recorrer una gran distancia, motivados por la posibilidad de encontrar algo que desean y que los hace adentrarse en situaciones de incertidumbre.
Es una película que no podría estar ambientada mucho más en el futuro que esto, ya que pocos años después todo el mundo tendría un celular, y en las historias juega un papel fundamental el problema o imposibilidad de comunicarse a distancia, ya que por momentos los personajes se encuentran solos o desamparados, sin tener la posibilidad de simplemente llamar a alguien que los ayude, y eso se siente en la pantalla.
Así, los protagonistas acaban a merced de la situación en la que se encuentran, con una señora insegura en ir y volver de un programa de concursos, un hombre que intenta llevar la torta perfecta para conquistar a una mujer que apenas conoce, y un viejo que depende de la bondad de quienes se cruza para llegar a donde se supone que está su perro perdido (por lejos la historia más atrapante).
De estos 3 relatos, el de la chica es el que tiene el desarrollo menos trabajado y donde apenas llegamos a conocer a la protagonista, ya que es la historia con menor tiempo en pantalla y el único personaje del cual no vemos el viaje, sino el comienzo y el desenlace, como si se hubiera perdido una parte del desarrollo. Mientras que en las otras 2 historias esto es fundamental, porque en el camino vamos conociendo mejor a los protagonistas, lo cual hace que como espectador uno se involucre más emocionalmente y además le da a la película un carácter de road movie. Pero de cualquier manera, las 3 historias tienen claro lo que quieren contar y logran transmitir la idea de que, en un lugar donde no ocurren grandes sucesos, hay pequeñas cosas que a nivel personal se agrandan hasta sentirse enormes, sobre todo la ilusión y la esperanza, lo suficiente como para hacerte recorrer 300 kilómetros incluso aunque no debas.
Sseamouse1 de julio de 2024
After Cannes, I almost haven't seriously watched a single movie. The night before last, after watching Nico Sorin conduct a symphonic rock concert, I thought about catching up on some of his father Carlos Sorin's films.
Once I started watching, I was immediately captivated. Sitting in my apartment in Belgrano, Buenos Aires, I quickly checked Google Maps for these place names. The starting point, Fitz Roy, and the destination,Puerto San Julián, are both in the province of Santa Cruz, 274 kilometers apart, a 3-hour drive. When the salesman walks into the shop of the woman he wants to pursue but hasn’t, the woman who sells crafts and souvenirs says, "Tourists are increasing."
Lonely Planet has an introduction to Puerto San Julián, saying it’s practically the perfect desolate yet charming place that exists for art films. The town is bathed in bright sunlight and dust, contrasting sharply with the startling blue of the bay. I think the LP author wrote the destination description while watching this film. High-latitude road movies always have this desolate charm; it would be the same if set in Finland, Russia, or even Central Asia.
What's comforting is that the three main characters who traveled far all got what they wanted, right?

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