
Leones por Corderos (2007)★ 6.7/10
Lions for Lambs
- Crimen
- Drama
- Misterio
- Suspenso
- Guerra
Dirección: Robert Redford
Guion: Matthew Michael Carnahan
Las lesiones sufridas por dos "rangers" del ejército tras las líneas enemigas en Afganistán han desencadenado una secuencia de acontecimientos que afectan a un congresista, un periodista y un profesor.
Artículos sobre esto
Reparto y equipo
Ver todo ›Videos
Ver todo ›Reseñas
E
Esteban Eordogh28 de septiembre de 2025
Esteban Eordogh28 de septiembre de 2025Una reseña sobre Leones por Corderos no es una tarea fácil. No es una película que te haga sentir bien; al contrario, te deja con una sensación de incomodidad, de impotencia. Y eso, creo, es precisamente lo que Robert Redford, su director, quería lograr.
La película, lanzada en 2007, es una especie de mosaico narrativo donde tres historias, aparentemente inconexas, se entrelazan para hablar del mismo tema: la guerra en Afganistán y cómo la percibimos desde la distancia.
En un lado tenemos a un periodista veterano (Robert Redford) que intenta convencer a una joven congresista prometedora (Meryl Streep) de que la Casa Blanca le está vendiendo una mentira. Sus diálogos son un duelo de ideologías, una lucha entre el cinismo de la experiencia y el idealismo de la juventud. Streep está impecable, como siempre, pero el peso real recae en Redford, que encarna esa frustración de ver cómo se repiten los errores de la historia.
Luego, pasamos a la acción pura en el terreno. Dos soldados estadounidenses (interpretados por un muy convincente Andrew Garfield y un sorprendentemente sensible Derek Luke) están atrapados en el hostil paisaje afgano. Sus escenas son crudas y tensas. No hay grandes explosiones ni héroes de acción. Sólo hay miedo, camaradería y una inmensa soledad. Es en estos momentos donde la película se siente más real, más visceral.
Finalmente, la tercera historia nos lleva a un profesor universitario (Tom Cruise) que intenta inspirar a uno de sus alumnos más brillantes (Andrew Garfield, de nuevo, en un papel dual). Cruise es un vendedor, un experto en retórica, y su discurso sobre el servicio militar es tan convincente como escalofriante. Es la parte más didáctica de la película, pero también la que mejor ilustra cómo se "fabrica" el consentimiento para la guerra.
Lo que hace que Leones por Corderos sea tan potente es su honestidad brutal. No toma bandos. No demoniza a nadie, ni a los políticos, ni a los soldados, ni a los periodistas. Simplemente expone la complejidad de una situación que se nos ha vendido en términos muy simplistas. Te obliga a reflexionar sobre tu propio papel: ¿eres un león o un cordero en esta historia?
Es una película de diálogos, de ideas, de silencios incómodos. Si buscas acción trepidante, este no es tu film. Pero si quieres una película que te rete a pensar, a cuestionar lo que te dicen y a sentir la frustración de la guerra desde diferentes perspectivas, entonces tienes que verla.
En resumen, Leones por Corderos es una película necesaria, aunque no sea del todo fácil de digerir. Es cine con propósito, y de ese, a veces, nos falta más.
Valoración: 💫💫💫💫 de 5 estrellas.
La película, lanzada en 2007, es una especie de mosaico narrativo donde tres historias, aparentemente inconexas, se entrelazan para hablar del mismo tema: la guerra en Afganistán y cómo la percibimos desde la distancia.
En un lado tenemos a un periodista veterano (Robert Redford) que intenta convencer a una joven congresista prometedora (Meryl Streep) de que la Casa Blanca le está vendiendo una mentira. Sus diálogos son un duelo de ideologías, una lucha entre el cinismo de la experiencia y el idealismo de la juventud. Streep está impecable, como siempre, pero el peso real recae en Redford, que encarna esa frustración de ver cómo se repiten los errores de la historia.
Luego, pasamos a la acción pura en el terreno. Dos soldados estadounidenses (interpretados por un muy convincente Andrew Garfield y un sorprendentemente sensible Derek Luke) están atrapados en el hostil paisaje afgano. Sus escenas son crudas y tensas. No hay grandes explosiones ni héroes de acción. Sólo hay miedo, camaradería y una inmensa soledad. Es en estos momentos donde la película se siente más real, más visceral.
Finalmente, la tercera historia nos lleva a un profesor universitario (Tom Cruise) que intenta inspirar a uno de sus alumnos más brillantes (Andrew Garfield, de nuevo, en un papel dual). Cruise es un vendedor, un experto en retórica, y su discurso sobre el servicio militar es tan convincente como escalofriante. Es la parte más didáctica de la película, pero también la que mejor ilustra cómo se "fabrica" el consentimiento para la guerra.
Lo que hace que Leones por Corderos sea tan potente es su honestidad brutal. No toma bandos. No demoniza a nadie, ni a los políticos, ni a los soldados, ni a los periodistas. Simplemente expone la complejidad de una situación que se nos ha vendido en términos muy simplistas. Te obliga a reflexionar sobre tu propio papel: ¿eres un león o un cordero en esta historia?
Es una película de diálogos, de ideas, de silencios incómodos. Si buscas acción trepidante, este no es tu film. Pero si quieres una película que te rete a pensar, a cuestionar lo que te dicen y a sentir la frustración de la guerra desde diferentes perspectivas, entonces tienes que verla.
En resumen, Leones por Corderos es una película necesaria, aunque no sea del todo fácil de digerir. Es cine con propósito, y de ese, a veces, nos falta más.
Valoración: 💫💫💫💫 de 5 estrellas.
































