
Suspiria (2018)★ 6.9/10
- Drama
- Fantasía
- Horror
- Misterio
- Suspenso
Dirección: Luca Guadagnino
Guion: Dario Argento, Daria Nicolodi, David Kajganich
Una joven bailarina estadounidense ingresa en una prestigiosa academia de danza en Alemania, donde descubre un siniestro complot sobrenatural.
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Reseñas
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AngelAlmada22 de agosto de 2025
AngelAlmada22 de agosto de 2025Una maravilla. Supo tomar una mala película que tenía ideas interesantes y exprimió todo su potencial. Esta y Evil dead son de los mejores remakes jamás hechos.
U
User-143775615013 de julio de 2025
User-143775615013 de julio de 2025Perturbadora desde lo estético y fotográfico. Arte desde el minuto uno y con un cast increíble. Ideal para quedar con un mal sabor de boca.
B
Bertram_Cabrera25 de febrero de 2025
Bertram_Cabrera25 de febrero de 2025Es una adaptación libre, ya que el director intenta reestructurar el marco original en una historia completamente nueva. Con ello viene un cambio en el enfoque temático: la alegoría política, los matices feministas y el simbolismo religioso se entrelazan en la narrativa. Si bien no utiliza el color tan agresivamente como el original para evocar el miedo, sus elementos audiovisuales siguen siendo impactantes, siendo la banda sonora un punto destacado. Los momentos más memorables de la película probablemente provienen de sus secuencias de baile ritualistas, que exudan un poder ceremonial y escalofriante.
G
Gilbert_Simmons24 de febrero de 2025
Gilbert_Simmons24 de febrero de 2025Lo que sea que la película intentara transmitir, no lo logró llevar a la pantalla. El diseño de producción parece haber sido manejado por un equipo con una edad promedio de 60 años, no solo careciendo de la belleza del original, sino quedándose corta incluso en estética cinematográfica básica. El director intenta desesperadamente emular a Polanski mientras inyecta innovación a nivel superficial, pero las interpretaciones son completamente inertes. No hay horror genuino aquí, y los actores caminan dormidos por sus roles como si nunca hubieran leído el guion.
A
Aemil Sinclair17 de diciembre de 2024
Aemil Sinclair17 de diciembre de 2024Contiene spoilers
En “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia” (1915) Freud afirma que “partiendo de estos elementos -los que se ponen en juego en la transferencia- se nos mostrará el camino que ha de conducirnos a los fundamentos infantiles de su amor” es decir, lo que se transfiere es del orden del amor al que fue expuesto el paciente en la infancia. En el caso de Susana podemos ubicar en la película el lugar que ocupa en el amor respecto a su familia, la madre de Susana dice claramente en la escena de su extremaunción “mi hija, la última, ella es mi pecado… ella es con lo que manché al mundo”.
En varias ocasiones el script nos ofrece diferentes castigos y reprimendas de las que fue víctima nuestra protagonista, por momentos flashbacks sin ningún tipo de diálogos o escenas, apenas imágenes de dolor o violencia y por otros más elaboración, como cuando Susana estaba obsesionada siendo una niña con estudiar la geografía alemana, como una profecía, su madre se molesta mucho y la reprende. En varias ocasiones comenta lo aislada que estaba geográfica y culturalmente de donde ella quería, que se escapaba a ver las funciones que la compañía Markos ofrecía en estados unidos.
En este sentido podríamos conjeturar que Susana encarna un pecado, en primera instancia el de la madre, que al mismo tiempo la reprende por ser desobediente.
El deseo de la madre, según Lacan, es el primer gran motor de la subjetividad, porque introduce al niño en una búsqueda de reconocimiento y pertenencia en un mundo que inicialmente gira en torno a ella. Este deseo configura el universo del niño, quien, en su intento de descifrar lo que la madre desea, empieza a posicionarse y a experimentar una primera forma de identidad. El niño busca ocupar un lugar para la madre, lo que le da una noción inicial de sí mismo como alguien con valor y significado. En el caso de Suana y ante las palabras que su madre nos ofrece antes de morir, como pidiendo perdón, Susana queda ubicada como un pecado, una hija del mal, como un objeto inefable, al mismo tiempo reconocido y rechazado por la madre.
Lacan en el seminario VIII profundiza en la concepción del objeto a y afirma que el analista debe ocupar el lugar de objeto, tanto de objeto de deseo como de ser objetado, dependiendo de la transferencia que se juegue en el caso por caso. Más adelante en el seminario XI va a afirmar que el analista para ocupar este lugar debe ser capaz de un “dejarse tomar” como ese objeto y eventualmente “dejarse caer” para que un análisis sea concluible. Es en relación a ese dejarse tomar que en “Dirección de la cura y los principios de su poder” va a decir que el analista paga con su persona, ya que al hacer semblante de objeto su subjetividad, su historia y sus ideales no entran en juego.
Sin duda una de los momentos más curiosos para el espectador es cuando Susana va voluntariamente al ritual donde va a ser poseída por Madre Markos, una bruja moribunda -como la madre- que requiere el cuerpo de una bailarina jóven. La gran sorpresa radica cuando Susana le pregunta a Markos por cuál de las madres (en el universo propuesto por Darío Argento figuran: Madre Suspiriorum, Tenebrarum y Lacrimarum) había sido consagrada, Markos responde: Suspiriorum. Susana a su vez le aclara: yo soy ella. Este giro argumental nos permite releer toda la película, muy diferente a ser una víctima, Susana en ese ritual, abriéndose el pecho y suspirando a través de él, “se deja tomar” por esa idea abstracta y oscura de la madre de los suspiros. Y es aún más curioso cuando en la trama del film la vemos a su madre generando silbidos para respirar, producto de alguna suerte de deficiencia pulmonar.
Se podría pensar que el poder de la danza es a lo que finalmente aspira Susana, cuando adueñándose de la compañía y eliminando a sus enemigas culmina la escena del ritual diciendo “bailen, es hermoso” con una secuencia de música y danza que rompe con la estética, los lentes, y muchas decisiones cinematográficas puestas en juego a lo largo del film. Esta escena cúspide, que homenajea a Argento en su estilo, instala una nueva concepción estética y rompe con la línea argumental de las brujas como castigadores del mundo y de los hombres. Aunque ha eliminado a sus enemigas es capaz de decirle a un personaje importante “lamento lo que mis hijas han hecho, no estaba en una posición de impedirlo”, mostrando un contrapunto con la maternidad a la que Susana fue sometida y siendo capaz de responsabilizarse por las acciones que ella cuestiona de las otras brujas.
En varias ocasiones el script nos ofrece diferentes castigos y reprimendas de las que fue víctima nuestra protagonista, por momentos flashbacks sin ningún tipo de diálogos o escenas, apenas imágenes de dolor o violencia y por otros más elaboración, como cuando Susana estaba obsesionada siendo una niña con estudiar la geografía alemana, como una profecía, su madre se molesta mucho y la reprende. En varias ocasiones comenta lo aislada que estaba geográfica y culturalmente de donde ella quería, que se escapaba a ver las funciones que la compañía Markos ofrecía en estados unidos.
En este sentido podríamos conjeturar que Susana encarna un pecado, en primera instancia el de la madre, que al mismo tiempo la reprende por ser desobediente.
El deseo de la madre, según Lacan, es el primer gran motor de la subjetividad, porque introduce al niño en una búsqueda de reconocimiento y pertenencia en un mundo que inicialmente gira en torno a ella. Este deseo configura el universo del niño, quien, en su intento de descifrar lo que la madre desea, empieza a posicionarse y a experimentar una primera forma de identidad. El niño busca ocupar un lugar para la madre, lo que le da una noción inicial de sí mismo como alguien con valor y significado. En el caso de Suana y ante las palabras que su madre nos ofrece antes de morir, como pidiendo perdón, Susana queda ubicada como un pecado, una hija del mal, como un objeto inefable, al mismo tiempo reconocido y rechazado por la madre.
Lacan en el seminario VIII profundiza en la concepción del objeto a y afirma que el analista debe ocupar el lugar de objeto, tanto de objeto de deseo como de ser objetado, dependiendo de la transferencia que se juegue en el caso por caso. Más adelante en el seminario XI va a afirmar que el analista para ocupar este lugar debe ser capaz de un “dejarse tomar” como ese objeto y eventualmente “dejarse caer” para que un análisis sea concluible. Es en relación a ese dejarse tomar que en “Dirección de la cura y los principios de su poder” va a decir que el analista paga con su persona, ya que al hacer semblante de objeto su subjetividad, su historia y sus ideales no entran en juego.
Sin duda una de los momentos más curiosos para el espectador es cuando Susana va voluntariamente al ritual donde va a ser poseída por Madre Markos, una bruja moribunda -como la madre- que requiere el cuerpo de una bailarina jóven. La gran sorpresa radica cuando Susana le pregunta a Markos por cuál de las madres (en el universo propuesto por Darío Argento figuran: Madre Suspiriorum, Tenebrarum y Lacrimarum) había sido consagrada, Markos responde: Suspiriorum. Susana a su vez le aclara: yo soy ella. Este giro argumental nos permite releer toda la película, muy diferente a ser una víctima, Susana en ese ritual, abriéndose el pecho y suspirando a través de él, “se deja tomar” por esa idea abstracta y oscura de la madre de los suspiros. Y es aún más curioso cuando en la trama del film la vemos a su madre generando silbidos para respirar, producto de alguna suerte de deficiencia pulmonar.
Se podría pensar que el poder de la danza es a lo que finalmente aspira Susana, cuando adueñándose de la compañía y eliminando a sus enemigas culmina la escena del ritual diciendo “bailen, es hermoso” con una secuencia de música y danza que rompe con la estética, los lentes, y muchas decisiones cinematográficas puestas en juego a lo largo del film. Esta escena cúspide, que homenajea a Argento en su estilo, instala una nueva concepción estética y rompe con la línea argumental de las brujas como castigadores del mundo y de los hombres. Aunque ha eliminado a sus enemigas es capaz de decirle a un personaje importante “lamento lo que mis hijas han hecho, no estaba en una posición de impedirlo”, mostrando un contrapunto con la maternidad a la que Susana fue sometida y siendo capaz de responsabilizarse por las acciones que ella cuestiona de las otras brujas.
L
LucianoAvila1 de agosto de 2024
LucianoAvila1 de agosto de 2024Es indiscutible la habilidad de esta remake para lograr una estética muy cuidada y a la vez generar imágenes impactantes hasta alcanzar un clímax de total locura. En ese aspecto, la película tiene un desempeño excelente, por eso es una lástima que en el camino haya quedado una historia que, si bien en términos generales se entiende, deja preguntas fundamentales sin responder que le quitan sustancia a las acciones y a mucho de lo que sucede en la película.
Al margen de eso, siento que le sobran varios minutos, principalmente en el comienzo y en todo lo relacionado a la esposa del psiquiatra, en una extraña prioridad de profundizar en un personaje secundario por sobre alguno de los principales, de los que apenas sabemos algo.
Básicamente es una película para admirar por su estética y horror visual, pero que se siente algo vacía en cuanto a la parte dramática.
Al margen de eso, siento que le sobran varios minutos, principalmente en el comienzo y en todo lo relacionado a la esposa del psiquiatra, en una extraña prioridad de profundizar en un personaje secundario por sobre alguno de los principales, de los que apenas sabemos algo.
Básicamente es una película para admirar por su estética y horror visual, pero que se siente algo vacía en cuanto a la parte dramática.
A
Alaina_Gonzales26 de febrero de 2025
Alaina_Gonzales26 de febrero de 2025É uma adaptação livre, pois o diretor tenta reformular a estrutura do original em uma história totalmente nova. Com isso, há uma mudança no foco temático — alegoria política, tons feministas e simbolismo religioso são entrelaçados na narrativa. Embora não use cores de forma tão agressiva quanto o original para evocar o medo, seus elementos audiovisuais continuam impressionantes, com destaque para a trilha sonora. Os momentos mais memoráveis do filme provavelmente vêm de suas sequências de dança ritualística, que exalam um poder cerimonial assustador.
F
Franklin_Phillips24 de febrero de 2025
Franklin_Phillips24 de febrero de 2025Seja qual for a intenção do filme, ele não conseguiu levá-la para a tela. O design da produção parece ter sido feito por uma equipe com idade média de 60 anos — não apenas sem a beleza do original, mas sem a estética cinematográfica básica. O diretor tenta desesperadamente imitar Polanski ao mesmo tempo em que injeta inovação no nível superficial, mas as atuações parecem totalmente sem vida. Não há nenhum horror genuíno aqui, e os atores passam sonolentos por seus papéis como se nunca tivessem lido o roteiro.
B
Brent_Brown17 de febrero de 2025
Brent_Brown17 de febrero de 2025It’s a loose adaptation as the director tries to rework the original’s framework into an entirely new story. With that comes a shift in thematic focus—political allegory, feminist undertones, and religious symbolism are woven into the narrative. While it doesn’t use color as aggressively as the original to evoke fear, its audiovisual elements remain striking, with the score being a particular highlight. The film’s most memorable moments likely come from its ritualistic dance sequences, which exude an eerie, ceremonial power.
B
Berniece_Bowen14 de febrero de 2025
Berniece_Bowen14 de febrero de 2025Whatever the film intended to convey, it failed to bring it to the screen. The production design feels like it was handled by a team with an average age of 60—not just lacking the original’s beauty, but falling short of even basic cinematic aesthetics. The director desperately tries to emulate Polanski while injecting innovation on the superficial level, but the performances feel utterly lifeless. There’s no genuine horror here, and the actors sleepwalk through their roles as if they never even read the script.































