
Tristán y los días por venir (2026)★ 8.0/10
- Documental
Dirección: Martina Matzkin, Gabriela Uassouf
Guion: Martina Matzkin, Gabriela Uassouf
Tristán atraviesa su adolescencia y su transición de género mientras se dedica al dibujo y se cuestiona si es posible ser trans sin sufrir tanto.
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B
bloody_anto14 de julio de 2026
bloody_anto14 de julio de 2026Tuve una sensación parecida a aquella que tuve con Cuidadoras, el (excelente) documental que estrenaron el año pasado las mismas directoras que dirigen este. Tristán y los días por venir supone no solo una historia de una transición sino que también, incluso antes de estrenarse, ya es un valioso archivo de una época pasada. Un documental que muestra el crecimiento de un individuo, en este caso un chico trans, bajo un gobierno que hasta aquel momento amparaba y hacía cumplir el acceso a derechos tan básicos como el de la identidad (no quiere decir que haya sido fácil, pero al menos más sencillo que hoy en día resultaba)
Quiero decir, lo que el documental deja en claro (y las mismas realizadores y Tristán repitieron en el q&a posterior a la función) es que a todo lo que pudo acceder Tristán en su momento, ya sea el cambio de DNI, el tratamiento hormonal, etc., hoy en día no está siendo cumplido correctamente, por lo que aquellas personas que quieran acceder a esto, se encuentran con mil obstáculos más, incluso más que aquellos que Tristán encontró en su momento. Eso me destruye. Ojalá sea pronto el momento en que podamos volver a ver este documental y ver que avanzamos en la dirección correcta. Ojalá ese futuro llegue pronto. Y ojalá que este documental, al igual que Cuidadoras, sea una manera de abrirle los ojos a aquellas personas que aún cuestionan las políticas en materia de derechos LGBT+ en nuestro país.
No quiero terminar en una nota tan oscura, porque si bien es duro ver el antes y el después en tiempo presente, no todo es oscuridad. La película maneja un tono esperanzador muy conmovedor, en especial en lo que respecta a las relaciones y la comunidad en torno a Tristán. Sus amigos, su familia, su madre especialmente (me hizo acordar a Petite Fille, otro documental sobre una niña trans de 7 años en Francia, muy recomendado también) son clave a la hora de acompañar y demuestra que la transición no tiene por qué ser un camino que se emprenda en soledad.
Suele ser un tema recurrente en gran parte del cine queer el hecho de que la comunidad LGBT+ tiene que sufrir para ser validado o tomado en cuenta por la sociedad. Y si bien, sí, hay sufrimiento, hay tristeza (Tristán mismo dice que sin tristeza no se puede vivir), el documental es luminoso y demuestra que no toda la vida de un individuo perteneciente a la comunidad tiene que estar dictada por el sufrimiento. Hay vida, hay luz, hay alegrías. No somos sólo seres sufrientes solo porque nuestra identidad de género y/o sexualidad es distinta a lo que la sociedad dicta como """"normal""""
PD: perdón por el tremendo choclo (podría seguir ranteando) pero este es el tipo de películas que me gustan, las que me hacen pensar por días y semanas. Realmente espero que esto le suceda a todo aquel que se cruce con este documental y que sea motor para un cambio. De verdad que lo espero.
Quiero decir, lo que el documental deja en claro (y las mismas realizadores y Tristán repitieron en el q&a posterior a la función) es que a todo lo que pudo acceder Tristán en su momento, ya sea el cambio de DNI, el tratamiento hormonal, etc., hoy en día no está siendo cumplido correctamente, por lo que aquellas personas que quieran acceder a esto, se encuentran con mil obstáculos más, incluso más que aquellos que Tristán encontró en su momento. Eso me destruye. Ojalá sea pronto el momento en que podamos volver a ver este documental y ver que avanzamos en la dirección correcta. Ojalá ese futuro llegue pronto. Y ojalá que este documental, al igual que Cuidadoras, sea una manera de abrirle los ojos a aquellas personas que aún cuestionan las políticas en materia de derechos LGBT+ en nuestro país.
No quiero terminar en una nota tan oscura, porque si bien es duro ver el antes y el después en tiempo presente, no todo es oscuridad. La película maneja un tono esperanzador muy conmovedor, en especial en lo que respecta a las relaciones y la comunidad en torno a Tristán. Sus amigos, su familia, su madre especialmente (me hizo acordar a Petite Fille, otro documental sobre una niña trans de 7 años en Francia, muy recomendado también) son clave a la hora de acompañar y demuestra que la transición no tiene por qué ser un camino que se emprenda en soledad.
Suele ser un tema recurrente en gran parte del cine queer el hecho de que la comunidad LGBT+ tiene que sufrir para ser validado o tomado en cuenta por la sociedad. Y si bien, sí, hay sufrimiento, hay tristeza (Tristán mismo dice que sin tristeza no se puede vivir), el documental es luminoso y demuestra que no toda la vida de un individuo perteneciente a la comunidad tiene que estar dictada por el sufrimiento. Hay vida, hay luz, hay alegrías. No somos sólo seres sufrientes solo porque nuestra identidad de género y/o sexualidad es distinta a lo que la sociedad dicta como """"normal""""
PD: perdón por el tremendo choclo (podría seguir ranteando) pero este es el tipo de películas que me gustan, las que me hacen pensar por días y semanas. Realmente espero que esto le suceda a todo aquel que se cruce con este documental y que sea motor para un cambio. De verdad que lo espero.


