
Barreda (2026)★ 6.7/10
- Crimen
- Suspenso
Dirección: Daniela Goggi
Guion: Juan Cavoti, Daniela Goggi, Josefina Licitra, Tamara Talesnik, Donna Sanguinetti
In 1992, Ricardo Barreda was an unassuming dentist who brutally murdered his wife, mother-in-law, and two adult daughters in their family home. Branding himself as a victim, he ignited a media storm and fueled a national scandal.
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Reparto y equipo
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Luis MachínRicardo Barreda
Carla PetersonGladys McDonald
Mercedes MoránElena Arreche
Maite LanataCecilia Barreda
Margarita PáezAdriana Barreda
Marcelo SubiottoDr. Caceres
Paola BarrientosPirucha
Alberto AjakaFiscal Roitman
Diego ArtucioJuez 1
Horacio CamanduleSeñor entrevistado 1
Ornella CattaneoDébora
Natalia ChiarelliGoraReseñas
E
Esteban Eordogh9 de septiembre de 2026
Esteban Eordogh9 de septiembre de 20263.5 de 5 estrellas 💫
Hay algo profundamente perturbador en sentarse a ver una historia sabiendo, de antemano, que no hay red de contención posible. Barreda (2026) no busca que empatices con el monstruo, pero tampoco comete el error fácil de dibujarlo como una caricatura. Se mete en esa casona de La Plata y te encierra ahí, entre el olor a humedad, el resentimiento masticado en silencio y el crujido de las tazas de té a la tarde.
La película funciona más como un drama psicológico claustrofóbico que como un thriller de impacto fácil. Lo mejor se lo lleva la construcción del clima: la cámara se queda incómodamente cerca de los rostros, capturando cada desprecio cotidiano, cada mirada congelada. La actuación principal sostiene todo el peso; hay un manejo de la calma antes de la tormenta que da verdadero escalofrío, mostrando cómo la decadencia familiar se va acumulando hasta volverse insostenible.
Lo que impacta: La frialdad con la que se retrata la rutina previa al crimen. No hay música grandilocuente para forzar el drama; el silencio corta como un cuchillo.
Donde flaquea: El último tercio se siente algo apresurado. Tras el estallido, el ritmo cae bruscamente y el tratamiento del juicio se percibe demasiado esquemático en comparación con el doloroso detalle de la primera hora.
No es una película cómoda ni para recomendar un domingo a la tarde. Deja una sensación amarga y pesada en el pecho, pero justamente ahí radica su logro: no te deja indiferente, te deja pensando en las grietas invisibles de la vida cotidiana que nadie quiere mirar.
Hay algo profundamente perturbador en sentarse a ver una historia sabiendo, de antemano, que no hay red de contención posible. Barreda (2026) no busca que empatices con el monstruo, pero tampoco comete el error fácil de dibujarlo como una caricatura. Se mete en esa casona de La Plata y te encierra ahí, entre el olor a humedad, el resentimiento masticado en silencio y el crujido de las tazas de té a la tarde.
La película funciona más como un drama psicológico claustrofóbico que como un thriller de impacto fácil. Lo mejor se lo lleva la construcción del clima: la cámara se queda incómodamente cerca de los rostros, capturando cada desprecio cotidiano, cada mirada congelada. La actuación principal sostiene todo el peso; hay un manejo de la calma antes de la tormenta que da verdadero escalofrío, mostrando cómo la decadencia familiar se va acumulando hasta volverse insostenible.
Lo que impacta: La frialdad con la que se retrata la rutina previa al crimen. No hay música grandilocuente para forzar el drama; el silencio corta como un cuchillo.
Donde flaquea: El último tercio se siente algo apresurado. Tras el estallido, el ritmo cae bruscamente y el tratamiento del juicio se percibe demasiado esquemático en comparación con el doloroso detalle de la primera hora.
No es una película cómoda ni para recomendar un domingo a la tarde. Deja una sensación amarga y pesada en el pecho, pero justamente ahí radica su logro: no te deja indiferente, te deja pensando en las grietas invisibles de la vida cotidiana que nadie quiere mirar.



