
The Fugitive (1993)★ 8.0/10
- Action
- Crime
- Drama
- Mystery
- Thriller
Directed by: Andrew Davis
Written by: Jeb Stuart, David Twohy, Roy Huggins
Dr. Richard Kimble, wrongly accused of his wife's murder, faces the daunting task of locating the true culprit while evading a relentless nationwide pursuit orchestrated by a seasoned U.S. Marshal.
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Harrison FordDr. Richard Kimble
Tommy Lee JonesSamuel Gerard
Sela WardHelen Kimble
Julianne MooreDr. Anne Eastman
Joe PantolianoCosmo Renfro
Andreas KatsulasSykes
Jeroen KrabbéDr. Charles Nichols
Daniel RoebuckBiggs
L. Scott CaldwellPoole
Tom WoodNewman
Ron DeanDetective Kelly
Joseph F. KosalaDetective RosettiVideos
See all ›Awards · 3 wins, 11 nominations
See all ›- WinnerGolden Globes, USA 1994Golden Globe · Best Performance by an Actor in a Supporting Role in a Motion Picture
- WinnerBAFTA Awards 1994BAFTA Film Award · Best Sound
- WinnerAcademy Awards, USA 1994Oscar · Best Actor in a Supporting Role
- NomineeGolden Globes, USA 1994Golden Globe · Best Performance by an Actor in a Motion Picture - Drama
- NomineeGolden Globes, USA 1994Golden Globe · Best Director - Motion Picture
Reviews
C
Cinéfila ConsumidoraAugust 16, 2026
Cinéfila ConsumidoraAugust 16, 2026An intriguing action packed thriller with a touch of suspense and drama. Harrison Ford’s performance is yet another one of his bests.
E
Esteban EordoghJune 9, 2026
Esteban EordoghJune 9, 2026Hay películas que se sienten como un mecanismo de relojería perfecto, pero El Fugitivo (1993) es algo más: es una película que late. A más de tres décadas de su estreno, lo que estremece al volver a verla no es la espectacularidad de su famoso choque de trenes ni la tensión de la persecución, sino el peso del dolor humano y la dignidad que sostienen a sus personajes.
Aquí no hay superhéroes con mallas ni villanos de caricatura. Hay hombres de carne y hueso empujados al límite.
El peso de la mirada y el dolor de la pérdida
Desde los primeros minutos, el director Andrew Davis toma una decisión brillante: nos sumerge en el trauma. La actuación de Harrison Ford como el Dr. Richard Kimble es magistral precisamente por lo que no dice. Ford siempre ha sido el héroe cotidiano por excelencia, pero aquí su vulnerabilidad es desgarradora. Le vemos las ojeras, el cansancio crónico, el hombro caído de un hombre que lo ha perdido absolutamente todo y que, encima, carga con el estigma de una mentira monstruosa.
Cuando Kimble escapa, no lo hace con la arrogancia de un prófugo profesional; corre con la desesperación ciega de un animal herido que solo busca aire para seguir respirando y tiempo para gritar su verdad.
Dos fuerzas que no se odian, se respetan
El verdadero milagro cinematográfico de esta película es la dinámica entre Kimble y el alguacil Samuel Gerard, interpretado por un inmenso Tommy Lee Jones (un papel que, con toda justicia, le dio el Óscar).
Gerard no es un hombre malo, ni un obsesivo cegado por la venganza. Es, simplemente, un tipo haciendo su trabajo con una eficiencia aterradora. La mítica escena del túnel de desagüe resume la humanidad de la película en dos líneas de diálogo:
— ¡Yo no maté a mi esposa! — grita Kimble, desesperado, buscando empatía.
— ¡No me importa! — responde Gerard.
Ese "no me importa" no es crueldad; es la fría realidad de un sistema que no está diseñado para escuchar el corazón, sino para cumplir la ley. Sin embargo, lo hermoso del guion es ver cómo, a través de los pequeños rastros de decencia que Kimble deja a su paso —como salvar la vida de un niño herido en un hospital—, la coraza de Gerard empieza a agrietarse. El perseguidor empieza a mirar al perseguido, no como una presa, sino como a un par.
Un cine que ya no se fabrica
El Fugitivo es un recordatorio de una época en la que el cine de acción se cocinaba a fuego lento, confiando en la inteligencia del espectador. Las locaciones se sienten frías, húmedas y reales (el invierno de Chicago casi se puede respirar). La música de James Newton Howard no busca manipularte, sino marcar el compás de un corazón que corre a mil por hora.
Es una historia sobre la resistencia del espíritu humano, sobre cómo la verdad puede ser un faro tan potente que es capaz de guiarte incluso a través de la tormenta más oscura.
Evaluación
💫💫💫💫💫 (5 de 5 estrellas)
Una obra maestra absoluta del cine de los noventa. Es adrenalina pura, sí, pero con un alma gigante. De esas películas que, si te la encuentras haciendo zapping un domingo por la tarde, te quedas a verla hasta el final, con un nudo en la garganta y el corazón en un puño.
Aquí no hay superhéroes con mallas ni villanos de caricatura. Hay hombres de carne y hueso empujados al límite.
El peso de la mirada y el dolor de la pérdida
Desde los primeros minutos, el director Andrew Davis toma una decisión brillante: nos sumerge en el trauma. La actuación de Harrison Ford como el Dr. Richard Kimble es magistral precisamente por lo que no dice. Ford siempre ha sido el héroe cotidiano por excelencia, pero aquí su vulnerabilidad es desgarradora. Le vemos las ojeras, el cansancio crónico, el hombro caído de un hombre que lo ha perdido absolutamente todo y que, encima, carga con el estigma de una mentira monstruosa.
Cuando Kimble escapa, no lo hace con la arrogancia de un prófugo profesional; corre con la desesperación ciega de un animal herido que solo busca aire para seguir respirando y tiempo para gritar su verdad.
Dos fuerzas que no se odian, se respetan
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Gerard no es un hombre malo, ni un obsesivo cegado por la venganza. Es, simplemente, un tipo haciendo su trabajo con una eficiencia aterradora. La mítica escena del túnel de desagüe resume la humanidad de la película en dos líneas de diálogo:
— ¡Yo no maté a mi esposa! — grita Kimble, desesperado, buscando empatía.
— ¡No me importa! — responde Gerard.
Ese "no me importa" no es crueldad; es la fría realidad de un sistema que no está diseñado para escuchar el corazón, sino para cumplir la ley. Sin embargo, lo hermoso del guion es ver cómo, a través de los pequeños rastros de decencia que Kimble deja a su paso —como salvar la vida de un niño herido en un hospital—, la coraza de Gerard empieza a agrietarse. El perseguidor empieza a mirar al perseguido, no como una presa, sino como a un par.
Un cine que ya no se fabrica
El Fugitivo es un recordatorio de una época en la que el cine de acción se cocinaba a fuego lento, confiando en la inteligencia del espectador. Las locaciones se sienten frías, húmedas y reales (el invierno de Chicago casi se puede respirar). La música de James Newton Howard no busca manipularte, sino marcar el compás de un corazón que corre a mil por hora.
Es una historia sobre la resistencia del espíritu humano, sobre cómo la verdad puede ser un faro tan potente que es capaz de guiarte incluso a través de la tormenta más oscura.
Evaluación
💫💫💫💫💫 (5 de 5 estrellas)
Una obra maestra absoluta del cine de los noventa. Es adrenalina pura, sí, pero con un alma gigante. De esas películas que, si te la encuentras haciendo zapping un domingo por la tarde, te quedas a verla hasta el final, con un nudo en la garganta y el corazón en un puño.
M
MAE2497September 16, 2022
MAE2497September 16, 2022pochoclera
acción de las viejas. me encanta.





















